mayo 16, 2018

Esta restricción hace parte de la necesaria búsqueda de una solución de largo plazo

Una mirada a la ley seca

El tema de violencia en Cali es tan complejo, que la ciudad necesita explorar soluciones.

El balance de los tres días de ley seca que vivió Cali durante el pasado puente debe realizarse sin apasionamientos; si bien la medida no fue tan exitosa como lo muestra la Alcaldía, tampoco fue tan catastrófica como la ven sus detractores.

En medio del complejo tema de violencia de la capital vallecaucana, ensayar esta restricción hace parte de la necesaria búsqueda de una solución de largo plazo.

Tras conocer el balance de 16 muertes violentas entre el sábado 12 y el lunes 14 de mayo, es claro que Cali requiere algo más que ley seca para afrontar el fenómeno de los homicidios, pero no se puede desconocer que el consumo de licor, si bien no es determinante en todos asesinatos, sí tiene incidencia en otros hechos de violencia, pues las riñas, las lesiones personales y la violencia intrafamiliar, hechos que pueden desembocar en muertes, disminuyeron notablemente: el 22,7%, el 77% y el 82%, respectivamente.


Su opinión es muy importante para nosotros, lo invitamos a participar:

 El balance de homicidos en Cali con corte a abril muestra un aumento del 8,1%, al pasar de 394 casos en el mismo periodo de 2017 a 426 este año, lo que indica que la ciudad tiene que seguir explorando medidas tendientes a disminuir este nefasto indicador, pero deben ser integrales, pues el experimento del fin de semana pasado muestra que la restricción del consumo de licor no resuelve el problema per se.

La ciudad necesita un trabajo pedagógico de largo plazo orientado a la disminución del consumo de licor y a la ingesta responsable, y de la implementación de campañas de responsabilidad en las que se involucre a los estable-cimientos nocturnos de la diversión y a los restaurantes, sector de la economía caleña que no se puede desconocer.

Conclusión: la ciudad tiene que seguir buscando alternativas.