noviembre 28, 2017

Una afrenta a los niños abusados

Permitir que la JEP juzgue los delitos sexuales contra menores de edad cometidos por miembros de las Farc es premiar a los violadores.

En la última década Colombia ha hecho un gran esfuerzo por endurecer los castigos para los violadores de niños, al punto que se aumentaron las penas para quienes cometan abusos sexuales contra menores de edad y el debate continúa, pues algunos sectores insisten en cadena perpetua para este tipo de delincuentes.

En ese contexto no se entiende que haya sectores que pretendan que los delitos sexuales contra menores de edad cometidos por miembros de las Farc sean cobijados por la Justicia Especial para la Paz, JEP, pues esto abre la puerta para que los autores de abusos que en la justicia ordinaria serían sancionados hasta con 22 años de prisión, reciban penas simbólicas.

Son varias las razones por las que el Estado colombiano no debería ni siquiera admitir esta discusión. La primera es que va en contravía de lo que se ha avanzado en la búsqueda de una mayor protección de los menores de edad; la segunda es que, en la práctica, dejaría en la impunidad los abusos sexuales cometidos por miembros de las Farc y, la tercera, que no hay cómo justificar la conexidad entre este tipo de delitos y la rebelión.

Ya en el tema del narcotráfico el gobierno del presidente Juan Manuel Santos logró librar a los miembros de las Farc de responsabilidades, al convertir este delito en conexo de la rebelión, pero hacer lo mismo con los abusos sexuales es inadmisible.

Es mas, las mismas Farc deberían enviarle al país un mensaje de respeto por los derechos de los niños y compromiso con las nuevas generaciones, y renunciar a la JEP en lo referente a delitos sexuales contra menores de edad, ¿será mucho pedir?

  • pericles1950

    Sea la “·justa” JUSTICIA penal la que juzgue copn firmeza y sin contemplaciones, a esos chusmeros desalmados que abusaron sexualmente de menores…no la JEP, ya que ese horroroso acto infernal, no admite ningun grado de impunidad ni compasión.