marzo 08, 2018

Un día después

Fabio Cardozo

El próximo mandatario de los colombianos será elegido en medio de una enorme trifulca, que tiene peleándose a los compañeros de trabajo, estudio, en el vecindario y hasta al seno de las de las familias se ha trasladado la ríspida contienda que se vive en el país.

Algunos sectores le han apostado a la polarización con éxito. Recientemente, durante la jornada del plebiscito, lograron sorprender con una ruin y eficaz estrategia electoral que puso a la gente a votar emberracada. El blanco era fácil: se trataba de enfilar baterías contra una guerrilla desprestigiada, de un país perplejo que se le había olvidado o no sabía ya vivir en paz.

A diferencia de la disputa anterior, los adversarios de hoy son sectores independientes, liberales y progresistas que andan conversando e interlocutando con la ciudadanía, llenando plazas en algunos casos, capitalizando si se quiere el espíritu democrático, renovador y disruptivo del acuerdo de paz.

Para los dueños de nuestra república ganadera, ya las Farc dejó de ser la amenaza, lo son en cambio, todo aquel que distinto a ellos se situé en un lugar destacado en la intención del voto popular, para ipso facto ser presentado como enemigo del país, así sus propuestas más audaces no vayan mas allá, de ciertos postulados constitucionales que apuntan a la equidad y justicia social.

Lo cierto es que, cualquiera sea el presidente o presidenta al día siguiente de las elecciones, deberá buscar un pacto o acuerdo nacional, no solo para poder gobernar, sino para definir una agenda que procure remover o paliar las marcadas diferencias e injusticias que nos han hecho matar toda vida.