junio 01, 2018

Es un drama social que hace aún más difícil el día a día

Todos contra la extorsión

¿Cuántos emprendedores son exprimidos por este flagelo?

La extorsión es un flagelo silencioso que se expande en nuestras ciudades y que, por el temor de las víctimas a denunciar, tiene un alto subregistro.

Al igual que el fenómeno del narcotráfico mutó hacia el microtráfico para inundar con droga las calles, la extorsión también llegó a las esquinas, y ahora hasta el más humilde de los emprendimientos puede ser objeto de “vacunas”.

Es un drama social que hace aún más difícil el día a día de quienes tienen negocios en barrios y sectores en los que el no pago de cuotas que pueden ir desde los $5.000 diarios, les puede representar vivir entre la zozobra, el destierro o la muerte.

Este es un fenómeno ligado al control territorial ilegal, en el que están también las fronteras invisibles y el ya mencionado microtráfico, que representa un desafío para las autoridades, que no pueden permitir que dentro de las ciudades se constituyan imperios delincuenciales.

Permitir la expansión de este fenómeno, que en Cali tiene tomada la galería de Santa Elena y sus alrededores, puede llevar a los centros urbanos a situaciones de seguridad aún más complejas de las que se viven actualmente.

Si bien se debe insistir en que las víctimas de extorsión denuncien, las autoridades deben hacer un mayor esfuerzo en materia de garantías, pues el temor a retaliaciones es superior y mientras un ciudadano no sienta la plena con-fianza de que su identidad será protegida, preferirá pagarle a su verdugo.

En Cali se ha logrado un signficiativo aumento en las capturas de personas acusadas de este delito, y eso está bien, pero no se puede bajar la guardia, lo mínimo que le deben garantizar las autoridades a los emprendedores y a quienes viven del rebusque son las condiciones para trabajar tranquilos.