marzo 06, 2017

No te distraigas

Todo para después

Solemos dejar las cosas para el último día. O al menos, para el penúltimo. Procrastinar, que es el arte de hacer después, lo que usted puede y debe hacer hoy, pareciera ser una de las fuentes de angustia más importantes de nuestro tiempo. ¿Por qué nos pasa, que aunque nos dan 40 días para entregar un informe, solo faltando una semana para entregarlo le prestamos atención y faltando 24 horas nos ponemos a trabajar en él? Según Tim Urban autor del Blog Wait But Why, cuando se analiza la mente de los procrastinadores profesionales, se encuentran unos patrones comunes de pensamiento.

En nuestro cerebro conviven un capitán que toma decisiones de forma racional, un mono que solo se interesa por la gratificación instantánea y un monstruo del pánico cuya misión es espantar al mono y recuperar la razón. A menudo, hacemos caso al mono, porque lo que nos propone es fácil y divertido, y en lugar de ir avanzando poco a poco en ese trabajo que tenemos pendiente, perdemos el tiempo en cosas sin importancia. La única forma de ponernos a trabajar es cuando entra en acción el Monstruo del Pánico, es decir, cuando tenemos la fecha de entrega encima. “Al final funciona”, explica Urban. Sin embargo ¿Qué pasa con aquellas tareas que siendo importantes no tienen una fecha limite? Simplemente las postergamos infinitamente… es allí donde realmente se produce gran insatisfacción. Tres herramientas para bloquear la procastinacion

1. Asigne fecha limite a sus asuntos personales no solo a los de su trabajo

2. Reduzca el tiempo que se da para terminar una tarea. Recuerde que a menos tiempo más acción

3. Evalué y registre semanalmente sus avances.