abril 06, 2017

Sin la gente, no hay paz de verdad

¿Cómo se puede lograr la paz verdadera en un país en el que no importa lo que piense la ciudadanía?

Durante las negociaciones que adelantaron en Cuba, el Gobierno de Colombia y las Farc cometieron el error de no escuchar las voces contrarias, las críticas fueron satanizadas e ignoradas y el documento final fue el reflejo exclusivo de las visiones de quienes negociaron sin que se tomara en cuenta lo que el país esperaba de ese proceso.

Por esa razón el acuerdo fue reprobado en las urnas.

Ahora, después de que la decisión democrática fue reemplazada por la aprobación a pupitrazo por parte del Congreso de la República, se dio inicio a la implementación del acuerdo, y en esta fase también se cometerá el grave error de ignorar a quienes piensan diferente.

La Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación de los acuerdos de paz parece más un coro de aplausos del Gobierno y de las Farc que una delegación con la indepencia suficiente y necesaria para desempeñar tan importante papel. El sesgo ideológico con el que se escogió este grupo es evidente.

No se trata de descalificar al expresidente español Felipe González ni al exmandatario uruguayo Pepe Mujica, desde sus experiencias pueden hacer aportes, pero ¿por qué no tienen asiento en esta comisión personalidades con otras visiones del mundo? En esta comisión hay representantes del Gobierno y de la guerrilla, pero ¿quién representa a los colombianos del común?

Gran parte del rechazo a las negociaciones con las Farc y al acuerdo final se debe a que el pueblo colombiano fue un convidado de piedra. Repetir ese esquema perverso en la implementación sólo sirve para que la ciudadanía no se vea reflejada en un tema que debería importarle, pero solo le genera desconfianza.

  • Hugo Restrepo

    Es tan retrogrado el editorial que se le olvido mencionar que Colombia es el único país del mundo que se le consulta a la gente si quiere la paz.Ignorantes medios de comunicación hablada y escrita de Colombia