Marzo 18, 2017

Verbigracia

Hugo E. Gamboa Cabrera

Se necesita otro fast trask

Hace poco el ministro Juan Fernando Cristo, ex asesor de comunicaciones de Ernesto Samper, propuso una reforma política que muchos tildaron de cortina de humo ante los escándalos de Odebrecth y la que, curiosamente, no conocía el Presidente Santos.

Lo cierto es que Colombia antes que poner a votar desde los 16 años de edad y aumentar a cinco el período presidencial, requiere con urgencia una reforma que establezca que el fiscal general, el procurador general y el contralor general, sean elegidos por voto popular, para que no sigan siendo funcionarios de bolsillo del Presidente de turno y del Congreso de la República. Igualmente, debe buscarse una fórmula mágica, científica o terrenal para elegir magistrados de todas las Cortes, incluido el Consejo Electoral, elregistrador nacional y el defensor del pueblo.Esa sería una buena reforma política, necesaria y urgente, por el bien de la salud mental de nuestro país.

Esa reforma permitiría, con alguna cláusula o artículo especial, que esos funcionarios de nivel nacional, serían los que nombrarían delegados suyos en cada uno de las regiones y localidades del país, para realizar la labor pertinente a cada una de los organismos antes mencionados. De alguna manera, así se centralice el funcionamiento de los controles y fiscalizaciones, al menos se evitaría la intervención dañina y oscura de funcionarios de gobiernos de turno y de políticos interesados en torcer el rumbo normal de actos de corrupción o ilegales.

Uno sabe que en las actuales circunstancias no va a pasar nada, por aquello de “las espaldas o del me acabo de enterar.”