Mayo 18, 2017

Santos, Trump, la paz y los cultivos ilícitos

Es necesario comprometer a Estados unidos con mayor respaldo para la lucha antidrogas.

Históricamente las relaciones entre Colombia y Estados Unidos, salvo el periodo de gobierno de Ernesto Samper, por cuenta del proceso 8.000, se han caracterizado por la estabilidad y la cooperación, sin importar quienes sean los ocupantes de la Casa Blanca y de la Casa de Nariño.

Y ahora, con Donald Trump como presidente de la potencia, no tiene porqué ser diferente. Sin duda, la reunión programada para hoy entre el Presidente colombiano y el Mandatario norteamericano es muy importante para nuestro país, pero la trascendencia del encuentro, que aquí es visto de manera muy vanal, casi como un evento meramente social, depende de la sinceridad con la que Juan Manuel Santos aborde la realidad de Colombia con Donald Trump.

Si nuestro Presidente desperdicia la hora que estará en privado con Trump en la oficina oval pintando un país de maravillas, la oportunidad será perdida, pero, si por el contrario, reconoce que el país está en serios problemas por cuenta del crecimiento desbordado de los cultivos ilícitos y todas las consecuencias que en materia de seguridad se desprenden de ésto, el viaje a Washington podría ser de gran provecho.

Si Santos es sincero, Trump podría entender que el aumento de las plantaciones de coca es también un serio problema para su país, y así se podría lograr una mayor colaboración de Estados Unidos en la erradicación de cultivos ilícitos, pues ahora que no se puede utilizar el glifosato para tales fines y las labores deben ser manuales, se requieren más recursos y más tecnología.

La paz prometida por Santos no será posible con un país inundado de coca, para cumplirlo es necesario intensificar la lucha antidrogas.