Diciembre 20, 2016

Quemados, una lección que no se aprende

¿Por qué resulta tan difícil que la sociedad asuma un comportamiento responsable en este tema?

Hasta el cierre de esta edición se habían reportado 37 quemados con pólvora en el Valle del Cauca, la cifra supera en cinco casos el número de lesionados por la misma causa en la temporada decembrina de 2015. ¿Cuál será el balance en el año nuevo? Aun faltan dos fechas críticas, el 24 y el 31 de diciembre, en las que históricamente la cantidad de afectados aumenta, ojalá la tendencia se revierta.

No se trata de un tema fácil, pues culturalmente la pólvora está ligada a las celebraciones y en nuestro país, por más que el mensaje se ha repetido hasta la saciedad, no se ha logrado que todos entiendan que la manipulación de los juegos pirotécnicos y de los artefactos detonantes, por pequeños e inofensivos que parezcan algunos, debe estar reservada para expertos en la materia, pues hasta una simple luz de bengala puede ocasionar una tragedia si no se maneja correctamente.

Si bien las autoridades se quedan cortas a la hora de hacer cumplir la restricción a la venta de pólvora, y no se hacen operativos suficientes, aquí los ciudadanos, sobre todo los adultos, y más aún quienes son padres de menores de edad, tienen una gran responsabilidad, pues en sus manos está evitar que sus hijos manipulen artefactos que pueden ocasionarles graves lesiones e incluso la muerte.

El llamado, entonces, es a contribuir entre todos en la lucha contra la pólvora: las autoridades, a redoblar los controles; los padres, a asumir su rol con mayor responsabilidad, y la sociedad a reportar cualquier anomalía al respecto. Entre todos se puede evitar que una época de celebración termine en tragedia.