agosto 05, 2018

¿Progresismo, socialismo o caos?

Hugo E. Gamboa Cabrera

Mañana se conmemora la batalla de Boyacá, una de esas gestas valientes que permitieron a nuestros héroes ir desalojando a los ibéricos que se robaron nuestro oro y muchas cosas más, y se toparon con una de las naciones que no estaba dispuesta a ser sometida a la esclavitud y a la ignominia. Y lo logramos.

Infortunadamente, esa conmemoración va a ser utilizada por un personaje de izquierda radical, Gustavo Petro Urrego, acompañado de otros y otras, para tratar de sabotearle la posesión al nuevo mandatario, el joven Iván Duque Márquez, solo porque es derechista moderado, bien intencionado y con una herencia maluca en sus costillas, en razón a que recibe un país desarticulado, lleno de mentiras gubernamentales, sin inversión, con todo el presupuesto vilipendiado, con un crecimiento económico vergonzoso, con unas fuerzas armadas débiles y sin aparatos de inteligencia y contrainteligencia, sin bonanzas petrolera y cafetera y, lo que es peor, con una deuda externa impresionantemente fuera de lo normal.

Ese discurso del presidente saliente -quién salvó a Petro de doce años de inhabilidad gracias a sus nexos enmermelados con el Consejo de Estado- convenciendo a tontos útiles del exterior, que no son dolientes de nuestro parto de los montes, sumado a un IVA inhumano, cuyo recaudo se utilizó para comprar conciencias, es otra mentira más.

Dios permita que, al nuevo Presidente, que no la va a tener fácil por todos los entuertos y enemigos políticos que se encontrará en el camino, le vaya bien por el bien del país, lo que poco le interesa a Petro y sus aliados.