Marzo 15, 2017

Pico de loro

Rodrigo Fernández Chois

Había intentado dos veces el ascenso de uno de los riscos más afamados del ecoturismo caleño, pero siempre que llegaba a la entrada de la zona del Topacio donde se halla la puerta de ingreso al área protegida del Parque Natural Nacional Farallones de Cali, me topaba con una profusa fila de senderistas que abrigaban igual propósito.

Y como existe la restricción de ingreso de solo treinta visitantes por una necesaria política de preservación, me quedé las dos ocasiones con los crespos hechos. Pero la tercera fue la vencida, y pude por fin escalar el famoso risco de Pico de Loro, una estribación de 2,700 m s.n.m. que debe su nombre a la particular forma de su cima.  El día del ascenso lo hice en compañía de mi esposa y de un guía, y debido al invierno, resultamos siendo los tres los únicos aventureros que osamos encumbrar la fantástica montaña.

El ejercicio de su ascenso es inigualable y casi que sobrenatural. Fundirse en la agreste naturaleza que constituye el bosque húmedo tropical, rodeado del canto de centenares de aves y el murmullo de diversos nacimientos de agua es una experiencia maravillosa. Atrás queda la ansiedad de la selva de cemento y el estrés que solemos engendrar.

El desafío de la montaña, el adormecimiento del cuerpo por el rigor del ascenso y la complacencia -espiritual si se quiere-  de alcanzar una cima rocosa de no fácil acceso, es lo único que importa en el momento.

Ya en la cumbre, rodeado de una densa neblina y empapado hasta el alma, pude  escuchar la sosegada voz de Pico de Loro para jamás olvidarla.

  • juanca2000

    ES UNA EXCELENTADESCRIPCION PICO DE LORO ES FASCINANTE QUE BUENO QUE LAS CORPORACIONES ECOLOGICAS, Y ENTIDADES COMO LA CVC Y EL DAGMA SE PREOCUPARAN MAS POR ESTOS MAGNIFICOS CERROS Y DEJARAN DE SER GUARIDAS POLITIQUERAS DONDE TAMBIEN IMPERA LA POLITIQUERIA Y CORRUPCION