septiembre 20, 2017

¿Por qué se para en un solo pié?

Pescando en el río Cali…

Por Rosa María Agudelo
Fotos: Hernán Perlaza

Son las 6:30 de la mañana de un domingo y la ciudad todavía duerme. Nos disponemos a recorrer la ribera del río Cali hasta el Zoológico. La caminata nos toma cerca de 3 horas. Es lenta, con largas escalas. Mis compañeros de recorrido, expertos avistadores, pronto empiezan a nombrar una tras otra las aves que nos sobrevuelan y que se posan en las ramas de los tupidos árboles.

Para mi es difícil orientar los binoculares hacia donde ellos dicen se encuentran. Pero no importa, solo caminar al lado del río y no por la acera ya hace diferente la experiencia. Finalmente le cojo el tiro, mejor, afino el ojo, y puedo apreciar de cerca un carpintero habado. Le seguirían periquitos bronceados, atrapamoscas guardapuentes, garrapateros comunes, azulejos y golondrinas, las especies más frecuentes en el recorrido. Al final, sumarán 35 especies las que lograremos avistar.

No es gratuito que Cali sea la sucursal del cielo para las aves que en ella habitan. Su ubicación en la transición de la parte plana del Valle del río Cauca y la estribación de la cordillera Occidental, dos ecosistemas en los que habitan diferentes tipos de aves y que confluyen en Cali, hacen posible la gran variedad de la avifauna. Pero sobre todo, los siete ríos que son corredores naturales de las aves nativas.

En el caso de este trayecto, la flora asociada juega un papel muy importante. En el trayecto encontramos también aves acuáticas, como el Martin Pescador y las Garzas Patiamarillas. Su presencia nos dice que en esta zona el río está sano y que encuentran en él el alimento que necesitan. Al término de la jornada, hacia el mediodía, cuando el pito de los carros ya no deja oír ni el río ni los pajaros, me pregunto, ¿Valoramos en Cali realmente nuestra riqueza ambiental? ¿Estamos haciendo lo suficiente para protegerla?

¿Por qué se para en un solo pié?
La mayoría de las aves zancudas, es decir, de patas largas, descansan así para no perder el preciado calor corporal. Las plumas del ave mantienen la temperatura del individuo al funcionar como aislante, pero el pico y las patas, al estar desnudas, son zonas del cuerpo por las que pierden más calor. Para ellas no es difícil ni incómodo, porque las patas de la garza poseen un mecanismo de bloqueo muy curioso que encaja la articulación de la pata de apoyo, de tal manera que el animal no realiza ningún esfuerzo muscular para mantenerse así.

Garza patiamarilla
Nombre científico: Egretta tula
Descripción: Tamaño 61 cm. Su plumaje es siempre de color blanco por completo, patas negras y dedos amarillos. Pico negro y delgado, iris amarillo y piel de la cara amarilla. Las plumas son alargadas y adornan como con encaje en la cabeza, el pecho y espalda.
Historia natural: Habitan en pantanos, lagos, charcas de agua salada, zonas intermareales y en los esteros. Con frecuencia duermen en grupos comunales. Su nido consiste en una plataforma hecha de palos, forrada con palos más delgados, ubicado sobre un árbol cerca del agua, a cierta altura. Se alimenta de peces, ranas, moluscos, insectos acuáticos, lagartos, culebras y saltamontes.
Distribución: En toda Colombia. Es natural de las Américas. Se extiende desde los Estados Unidos hasta Argentina y Chile.
Estado de conservación según la UICN: Least concer (LC) (Preocupación menor).