julio 09, 2018

Pandillas y microtráfico

Wilson Ruíz

No hay duda que la fuente de los males de Colombia, en materia de seguridad, es el narcotráfico que alimenta las diferentes manifestaciones de violencia.

Lo más preocupante es el crecimiento de las pandillas juveniles, que se están apoderando de los barrios en las principales ciudades del país.

En un debate realizado el año pasado en el Congreso se hablaba que en Colombia existen unas 537 pandillas, conformadas mayoritariamente por jóvenes no mayo-res de 25 años.

El fenómeno está llegando a un punto crítico, pero parece que el Estado no quiere reconocer la magnitud del problema.

Bogotá con cerca de 150 pandillas, Barranquilla con unas 112, Cali con 106, Medellín con 92 y Bucaramanga con 50, son las ciudades más afectadas por esta clase de violencia que combina diferentes formas de delitos, porque además de comercializar con estupefacientes, se dedican al sicariato, hurto de vehículos y atracos.

La situación más crítica la vive San Andrés, que en solo 26 kms. 2 tiene 16 agrupaciones juveniles que controlan el territorio y crearon fronteras invisibles.

Por eso se requiere una solución integral con alternativas de vida para jóvenes que buscan una escapatoria a su pobreza y falta de oportunidades.

Solución que debe tener componentes de educación, recreación, práctica de deportes con escenarios adecuados y opciones de trabajo.

Gruesa tarea tiene el próximo gobierno en la búsqueda de la prevención de pandillas, porque además de brindar oportunidades a la juventud, debe actuar con firmeza para acabar con ese foco de delincuencia.