junio 12, 2018

Mi voto y no voto

Rodrigo Fernández Chois

Es domingo 17 de junio será una fecha decisiva para el destino de Colombia… Sólo hay dos opciones: libertad de empresa o economía centralmente planificada.

Desde que me gradué de la universidad siempre he desarrollado labores comerciales y empresariales.

Algunas exitosas, otras desafortunadamente no tanto.

Pero lo que considero más importante del asunto es que las veces en que he tropezado y caído, aun sintiéndome desfallecer a causa de la frustración, el hecho de saberme en un país en el que sí es posible el desarrollo de la libre empresa y en el que el sistema de mercado premia el esfuerzo, la innovación, la constancia y el trabajo, mi espíritu se recargaba y como el fénix volvía a batallar.

Saber que “sí se puede” y mi férrea fe en Dios eran los combustibles más que suficientes para permitirme volver a soñar, levantar cabeza y reemprender con más ahínco la partida.

Podrán tildarme de paranoico, pero me horroriza que llegue a ser presidente de Colombia una figura que enarbola las banderas del Socialismo del Siglo XXI y que esgrime argumentos en contra de la empresa y la propiedad privada.

Me atemoriza que emplee como eufemismo la expresión “Colombia Humana” para maquinar -a través de improductivos subsidios- la destrucción del aparato productivo que basa su razón de ser en la eficiencia y la optimización de recursos.

Me da desconfianza quien firma en mármol y me genera sospecha quien recibe el apoyo del cartel de narcotráfico más grande del mundo.

Mi voto -y no voto que es lo mismo- está más que cantado para este domingo.