diciembre 11, 2015

Mi clase de inglés

Heriberto González Valencia

hery77@hotmail.com

Docente Universitario
¡Yo odio mi clase de inglés! ¡Me encanta mi clase de inglés!, ¡el inglés es muy importante hoy en día!, ¡Cuando tenga más tiempo quiero hacer un buen curso de inglés!

Se ha vuelto bastante cotidiano escuchar estas frases, y mucho más por parte de los estudiantes universitarios del momento en las diferentes instituciones educativas.

La clase de inglés puede ser tan odiada como amada. Los estudiantes en una gran mayoría son conscientes de la importancia de aprender una lengua extranjera, inglés, pero a la misma vez existe una resistencia fuerte al aprendizaje de éste.

Se pueden mencionar muchos factores que afectan el aprendizaje del inglés en el entorno latino americano, condiciones socio-económicas, entornos familiares, entornos académicos, etc., pero una de las grandes afectaciones se puede decir que es la motivación.

Entonces hay que discutir la motivación; en el ámbito académico es una discusión constante entre los profesores, el cómo motivar a los estudiantes en sus clases, cómo lograr mantener un entusiasmo a través de todo el periodo académico, encontrar materiales, contenido, y diferentes estrategias de enseñanza.

De acuerdo con  Santrock  (2002) (citado por Naranjo, 2009),  la  motivación  es “el conjunto  de  razones  por  las  que  las personas se comportan de las formas en que  lo  hacen. El  comportamiento  motivado  es  vigoroso,  dirigido  y sostenido”.

Por otro lado, es la motivación que los estudiantes se proponen, ellos deben tener muy claro a dónde quieren llegar y qué quieren lograr. Esto es un trabajo en conjunto de todos los actores involucrados en los procesos de enseñanza –
aprendizaje.

Ajello  (2003) (citado por Naranjo, 2009)  señala  que  la  motivación debe ser entendida como la trama que sostiene el desarrollo de aquellas actividades que son significativas para la persona y en las que ésta toma parte.

En el plano educativo,  la  motivación  debe  ser  considerada  como  la  disposición positiva  para aprender  y  continuar  haciéndolo  de  una forma autónoma.

Una propuesta ideal es el tratar de organizar una motivación conjunta, proponer objetivos alcanzables al final de los procesos tanto de profesores como estudiantes, y de esa forma sentir la ansiedad de ambos por obtener los mejores resultados.

Corrección ortográfica por: María Esperanza García Ramírez.
esperanza_21@hotmail.com

NARANJO PEREIRA, María Luisa. Motivación: perspectivas teóricas y algunas consideraciones de su importancia en el ámbito educativo. Revista Educación, [S.l.], v. 33, n. 2, p. 153-170, dic. 2009. ISSN 2215-2644. Disponible en:
<http://www.revistas.ucr.ac.cr/index.php/educacion/article/view/510>. Fecha de acceso: 08 dic. 2015 doi:http://dx.doi.org/10.15517/revedu.v33i2.510.