abril 12, 2018

No es un asunto exclusivo de Cali

Más allá del Zanjón del Burro

En el mundo actual no se puede concebir el desarrollo sin concertación ambiental.

La polémica entorno a la intervención del Zanjón del Burro, en la Comuna 22, donde se tiene proyectada la construcción de una conexión vial entre las calles 12 y 13, es una muestra clara de la creciente conciencia ambiental ciudadana, lo que demanda un mayor esfuerzo de conciliación por parte de las autoridades cuando se planeen y ejecuten obras que impliquen impacto sobre algún ecosistema.

En este momento, además del desarrollo vial en el Zanjón del Burro, en Ciudad Jardín, en Cali hay otras dos obras en proceso con dificultades por temas ambientales: la terminal Sur del MIO, en el sector de Valle del Lili, contigua al humedal El Cortijo, y la terminal intermedia Simón Bolívar, en Ciudad 2000. Los tres casos plantean una dicotomía entre proyectos de infraestructura que se necesitan, relacionados con la movilidad, que es uno de los problemas críticos de la ciudad, y la protección de los recursos naturales.

Esto, desde luego, no es un asunto exclusivo de Cali, a lo largo y ancho del país, y casi en todo el planeta, donde hay sociedad civil organizada, el componente ambiental cobra cada vez más importancia y son cada vez más las comunidades que anteponen la defensa de la fauna, la flora, el agua y el aire a cualquier proyecto. Esto, además, se profundizará a medida que la sociedad sea más conciente del cambio climático y el impacto de la actividad humana en el deterioro del planeta.

Esto representa un desafío para los administradores públicos, que deben tener la ecuanimidad suficiente para gestionar el desarrollo de la infraestructura sin que esto implique el detrimento del patriomonio ambiental, es decir, lograr un desarrollo sostenible.