diciembre 16, 2017

Más allá de “todos y todas”

No es por esa vía que se construye una sociedad con equidad de géneros.

Absurda, por decir lo menos, resulta la decisión judicial que le ordenó al alcalde mayor de Bogotá, Enrique Peñalosa, aplicar el supuesto “lenguaje incluyente de género” en el lema de su administración, que ahora no será “Bogotá para todos”, si no “Bogotá para todos y todas”.

En adelante, si la apelación interpuesta por la administración distrital no cambia el sentido del fallo, todos los documentos oficiales del Distrito, como acuerdos, decretos resoluciones, oficios, periódicos, folletos, afiches, página web, entre otros, deberán usar el lenguaje incluyente de género. El Concejo, por ejemplo, deberá hablar de “concejales y concejalas”.

El fallo es absurdo por dos razones, la primera, porque el género de las palabras nada tiene que ver con la equidad de los géneros sexuales; reemplazar la palabra “todos” por “todos y todas” para referirse a un conglomerado no contribuye en nada a superar el machismo que tanto daño le hace a nuestra sociedad.

La segunda razón que hace absurdo el fallo es que en un país con un sistema judicial colapsado por la congestión, en el que hay tantos asuntos esenciales por resolver, se admita una acción de tutela por un asunto que, frente a la importancia de tantos otros por resolver, resulta un tema de maquillaje.

Colombia debe avanzar hacia la construcción de una sociedad en la que ni el género ni ninguna otra condición personal sea factor de discriminación, pero esto nos e logra a partir de fallos que modifiquen el lenguaje, si no a través de un sistema educativo que propicie un cambio cultural y de un Estado que garantice los derechos fundamentales y genere oportunidades para todos los ciudadanos, sin ningún tipo de distingo.