diciembre 05, 2017

Los niños y la impunidad

¿De qué sirve endurecer las penas en un país donde la impunidad reina?

Justo cuando se cumple un año de la atroz crimen de la niña Yuliana Samboní, se conoció que el referendo que buscaba la aplicación de cadena perpetua para violadores y asesinos de niños se hundió, porque no se reunieron las firmas requeridas en el tiempo reglamentario.

Antes de hacer cualquier análisis sobre el tema hay que dejar claro que una sociedad debe hacer el mayor esfuerzo posible para garantizar los derechos de los niños y, como parte de ello, debe aplicar castigos ejemplarizantes a quienes los vulneren, especialmente a los abusadores sexuales y a los asesinos. Sin embargo, en el caso colombiano vale la pena preguntar de qué serviría aprobar la cadena perpetua, si la impunidad supera el 90%. La aprobación de esta pena no garantizaría su aplicación a quienes la merezcan.

Es tal el nivel de impunidad en Colombia que el caso de Yuliana Samboní podría terminar sin castigo. La defensa de Rafael Uribe Noguera, confeso autor del crimen, pedirá a la Corte Suprema de Justicia la revisión del caso, alegando que su cliente, condenado a 58 años de prisión, es inocente y aceptó los cargos presionado por amenazas.

Sin poner en duda que alguien que viole y mate niños debe pasar el resto de su vida tras las rejas, pues además de merecer el castigo representa un peligro para la sociedad, más que endurecer las penas, Colombia lo que necesita es hacerlas efectivas.

Hoy, hay que reconocerlo, factores como la baja efectividad de las autoridades policiales, la congestión del sistema judicial y la corrupción en todos los eslabones de la cadena, como lo demuestra el “cartel de la toga”, prueban que antes de aumentar los castigos, se requiere una reforma estructural que depure la justicia. Si no es así, cualquier esfuerzo será en vano.