abril 29, 2018

Es una tradición y un capital cultural que deben prevalecer

Los Inga: una cultura que se niega a desaparecer

Por: Salomé Fajardo – @salomefajardo
Daniel Arboleda Muñoz – @Daniel_Arboleda
Estudiantes de séptimo semestre.

A 55 kilómetros de San Juan de Pasto se encuentra el Valle de Sibundoy, donde están ubicados los municipios de Santiago, Colón, Sibundoy y San Francisco, privilegiados por un clima lluvioso y helado que ha espantado a grupos al margen de la ley.

La región fue colonizada por comunidades prehispánicas desde el año 1438 debido a una expansión del imperio Inca, proveniente del Perú.

La comunidad Inga han constituido sus propias características, su lengua ancestral y sus medios de comunicación.

“Los abuelos nos han enseñado las tradiciones y nosotros tenemos el deber de enseñar toda la cultura a nuestros hijos para que no desaparezca nuestra comunidad”, aseguró José Getial, antiguo gobernador del Cabildo Inga.

Líderes como José Getial tienen una lucha constante en evitar que sus tradiciones mueran, por esta razón los Inga son un pueblo independiente, que fomenta su propia economía, la medicina y la cultura.

Yerbas como el orégano y la ortiga son utilizadas para curar enfermedades; así mismo, “el yagé es la planta principal, que nos da el médico en las noches, para curar nuestra alma y el cuerpo.

Para beberlo hay que tener fe, porque de lo contrario no hará efecto y se tomará en son de burla hacia el Taita”, señala Getial.

La comunidad conformada, según las estadísticas del Cabildo Indígena de Colón, por 6.250 personas subsiste de la siembra de fríjol, mora y tomate, cultivado en las “chagras” (un lugar sagrado en la selva donde se cultivan diferentes productos en un mismo terreno) y también de la ganadería.

“Cuando no hay dinero para ir a la tienda, acudimos a la chagra donde no solo se cosecha para vender sino también para vivir”, dijo José.

Danny Chicunque, un joven integrante de la comunidad Inga, heredó desde muy pequeño la labor de sus padres: confecciona artesanías características de su pueblo.

Gracias, a su talento, elabora bellos sayos, manillas, bolsos, collares, entre otros; la venta contribuye a la sostenibilidad económica de su familia.

“La paciencia y la creatividad deben prevalecer en el artesano. Lo más difícil es el diseño, por eso a la hora de la elaboración debemos hacer varios productos y sacarlos en cantidad porque de lo contrario otros nos copian el diseño, lo cual nos perjudica”, relató Chicunque.

Getial, Chicunque y todo el cabildo Inga están preparando su carnaval, la celebración se da un día antes del miércoles de ceniza, ahí el pueblo Inga demuestra la unión del grupo, se renueva el alma, el espíritu y el cuerpo.

Para ellos es el inicio de un nuevo año, por tal motivo tanto hombres como mujeres se ponen la ropa tradicional; El vestuario es lo que los identifica: ellos usan el ‘sayo’ (similar a una ruana) y ellas, la manta. “Algo significativo es la corona adornada con plumas, utilizada solo en día de carnavales y hace que tengamos una identidad nacional”, afirmó Getial.

‘Guamnaringapa i micharingapa’ -ser cuidado y protegido- es lo que exige la comunidad indígena Inga.

Desde hace 23 años han tenido una lucha permanente con el Estado sobre sus territorios, es una tradición y un capital cultural que deben prevalecer en la historia de nuestro país, por tal motivo tenemos el deber de sentirnos orgullosos de estas raíces, de apoyarlos y no olvidarlos, de’mana cungariscacangapa’ en su lengua.

Los Inga son uno de los 87 grupos indígenas registrados en Colombia.

Fuente: DANE, Censo Nacional de Población 2016.