mayo 04, 2017

¿Listas cerradas amenazan a candidatos nuevos?

Por Mauricio Ríos Giraldo

En la reforma política hay dos conceptos relacionados con la elección de congresistas que parece que no son como la mayoría cree…

Siempre se ha dicho que los partidos tradicionales no aprobarán las listas cerradas, porque no les conviene, y que las nuevas reglas del juego que se aprueben ahora no se aplicarían en las elecciones de 2018 -porque ya estamos a menos de un año-, sino a partir de las de 2019.

Sorpresivamente, son los partidos tradicionales -principalmente sus bancadas en el Senado- los que se han mostrado con mayor disposición a aprobar la implementación de las listas cerradas para las elecciones de las corporaciones públicas.

Y aunque algunos congresistas -que serán candidatos o tendrán candidatos– consideran que las reglas del juego no se deben cambiar antes de las elecciones de marzo de 2018, porque en la práctica la campaña ya arrancó, parece que se está logrando el consenso necesario para que la implementación de esta figura sea inmediata.

Si se aprueban las listas cerradas, se estrenarían el año entrante.

Viene allí el dilema mayor: ¿cómo se determinarían las ubicaciones en las listas? Salvo el Centro Democrático, donde esto lo define el bolígrafo del expresidente Álvaro Uribe, en los demás partidos los renglones deben asignarse mediante votaciones en convenciones o en consultas populares, y si la reforma es aprobada en junio, es muy posible que no alcance el tiempo para organizarlas.

Así las cosas, por lo menos en el primer año, la ubicación en las listas se tendría que definir con base en las votaciones que los candidatos obtuvieron en las últimas elecciones legislativas, lo que haría muy difícil -¿o imposible- la elección de candidatos nuevos, pues los primeros renglones de las listas estarían reservados para los congresistas que busquen ser reelegidos o sus herederos.

Si esto fuera así, en listas a la Cámara como las del Partido de la U en el Valle del Cauca o la del Liberal, los tres primeros renglones ya estarían ocupados y los candidatos nuevos tendrían que ubicarse a partir de la cuarta casilla, lo que reduciría sus posibilidades de ser elegidos…

  • El obvio

    Esto lo que haría es que se reviva la famosa operación avispa y volvamos tener 80 partidos, nadie en un partido tradicional va a trabajar y a gastar plata para que otro quede elegido, eso solo lo sirve a partidos donde la cabeza es una sola como el Centro Democrático, El Mira, y en menor medida Cambio Radical