mayo 16, 2018

Legado afrocolombiano

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

A las personas que con sus labores artísticas impactan en la cultura colombiana, hay que hacerles los reconocimientos y los homenajes en vida.

Mi observación es a propósito de que estamos en mayo, el mes de la afrocolombianidad.

y que cuatro mujeres, legítimas pioneras de la cultura del Pacífico, todavía no han sido exaltadas como lo merecen.

Ellas son Leonor González Mina, Gloria Perea, Fátima Lozano y Lilian Rosero.

Son cuatro vidas paralelas que a través de sus cadencias para la danza y sus voces con ese sentimiento autóctono, han proclamado la cultura pacífica que estuvo oculta por mucho tiempo en su litoral recóndito.

Leonor,  “La Negra Grande de Colombia”, en los años sesenta integró el grupo Folclore Colombiano de Manuel Zapata Olivella; Gloria, dirigió Los Mineros del Chocó; Fátima, La Chocoanita, hizo parte del Ballet Tierra Colombiana; y Liliyan, La Maestra, promovió el grupo Raíces Negras.

Además de enseñarnos con sus cadencias las coreografías de los currulaos, los abozaos, los bambazú y los maquerules, ellas también se propusieron dejar grabadas las canciones del folclor.

Eran los tiempos que la industria disquera sólo grababa la música comercial, por eso en verdaderas tocaron puertas para poder dejar tal legado a las nuevas generaciones: “Cantos de mi tierra y de mi raza”, de la Negra Grande, “Gloria Perea y los mineros del Chocó”, “La Chocoanita y Mi catanga nueva” y “Liliyan y Mi Litoral Pacífico”.

El Ministerio de Cultura debe rescatar esas valiosas producciones grabadas aún en acetatos y recopilarlas con la moderna tecnología del sonido en álbumes coleccionables y difundirlos entre las casas de cultura de las comunidades.