febrero 13, 2018

¿La votación se vendrá al piso en el Valle?

Por Mauricio Ríos Giraldo

Hace un año, cuando empezaron a destaparse las candidaturas al Congreso de la República, los matemáticos de la política calculaban que la cifra repartidora para la Cámara de Representantes por el Valle del Cauca -el número mínimo para alcanzar una curul- llegaría a 60 mil votos…

Lo que se pronosticaba, entonces, era un aumento de la votación, pues en las elecciones de 2014 la cifra repartidora estuvo en 50 mil votos, pero hoy, a 26 días de las elecciones legislativas, la realidad es otra.

Como van las cosas, la cifra repartidora, contrario a subir, podría bajar, dado que se pronostica que la abstención aumentará… ¡Sí, otra vez!

Como se recordará, en las elecciones legislativas de 2014 la abstención en el Valle del Cauca estuvo por encima del promedio nacional:

Mientras que la abstención en todo el país fue del 56.42%, una cifra ya muy alta, en el Valle fue del 62.32%, una cifra de vergüenza.

Estos datos dejan muy mal parada a la clase política regional, pues evidencian que el hastío traducido en indiferencia es mayor aquí que en el resto del país…

Es muy grave que mientras el censo electoral crece, en el Valle la votación decrezca. En las elecciones de 2010, la cifra repartidora para Cámara en el Valle del Cauca fue de 53.500 votos, si en 2014 cayó a 50.000, ¿en cuánto quedará el 11 de marzo?

Algunos de los políticos consultados por Graffiti al respecto creen que la cifra repartidora se mantendrá igual -es decir, en 50.000 votos-, lo que ya es muy grave, pero otros consideran que podría caer a 45.000.

Si bien se creería que una caída en la votación general representaría una disminución por igual para todas las listas, esto no es así, los más afectados serían los partidos y candidatos que no tienen estructuras electorales.

Los candidatos de las maquinarias tienen asegurados sus votos -amarrados mediante su clientela-, mientras que aquellos que aspiran al voto libre y espontáneo no tienen nada asegurado.

Quiere decir esto que si el 11 de marzo sale menos gente a votar, serán listas como la de la Alianza Verde y la del Polo Democrático Alternativo las más afectadas, al igual que aquellos candidatos de los partidos tradicionales que no tienen una estructura alimentada por burocracia.

En ese sentido, el partido más beneficiado si estos vaticinios se cumplen sería el de la U, que tiene la maquinaria más grande del Departamento.

Si la cifra repartidora se queda en 50 mil votos, a la U no le quedaría difícil sumar los 250 mil votos que -en ese escenario- tendría que obtener para alcanzar cinco curules por el Valle, mientras que con una cifra repartidora de 60 mil votos, la lista tendría que llegar a 300 mil para obtener las mismas cinco curules.

O los candidatos se ponen las pilas a motivar a la gente para que salga a votar, o la abstención les desbaratará todos sus cálculos.

  • Luis Gonzaga Ramirez Chavarria

    Y este año con listas abiertas les toca rebuscarsen voto a voto los que no tienen maquinarias