julio 02, 2018

El balance no es tan positivo como lo pinta el Gobierno Nacional

La violencia sigue ahí

En los territorios que controlaban las Farc sigue imperando la ilegalidad y la violencia.

Se cumplió un año de la dejación de armas por parte de las Farc y el balance no es tan positivo como lo pinta el Gobierno Nacional.

Si bien es cierto que los hechos ligados al conflicto con esta guerrilla se redujeron sustancialmente (es cierto que no hay soldados heridos en el Hospital Militar, y eso es bueno), es cierto también que la violencia en los territorios otrora controlados por los hombres de “Timochenko” no desapareció.

El Estado no llegó a estas zonas a retomar el control y automáticamente surgieron disidencias de las Farc y nuevas bandas criminales que reimplantaron el régimen del terror.

Si bien inicialmente las muertes violentas disminuyeron en los territorios de los que se fueron las Farc, hoy en la mayoría de ellos las cifras de homicidios están de nuevo en tendencia creciente.

Al revisar el mapa de los cultivos ilícitos se encuentra cómo en todas las zonas con vastas plantaciones de coca ya hay un actor armado ilegal que controla el territorio o varios que se lo disputan y las noticias de desplazamientos forzados, que se supone eran cosa del pasado, están de nuevo en primera plana.

El hecho de que este año hayan llegado a Cali más víctimas de la violencia que en 2017 (30 mil personas) es un indicador de que en las zonas distantes que pocos ven sigue imperando la ley del terror.

¿Cuál es la realidad verdadera de esos territorios en los que hay agrupaciones dispuestas a controlar el narcotráfico y la minería ilegal a cualquier precio?

Esto indica que el balance un año después no es bueno, el Estado que logró el desarme de parte de las Farc no hizo nada para evitar que otros se armaran.