Abril 21, 2017

La reforma electoral

Claramente el país necesita un sistema político más organizado y serio.

Ahora que el Congreso de la República se apresta para estudiar el proyecto de reforma política y electoral, es necesario que el país esté vigilante para que se apliquen los cambios positivos sugeridos por la Misión Electoral Especial, pues quienes debatirán y definirán la suerte de la iniciativa son ma-yoritariamente miembros de los partidos tradicionales, a cuyos intereses no les conviene la implementación de un modelo político más serio y organizado y con una representación más pluralista.

El Gobierno Nacional y el Congreso de la República le deben hace mucho tiempo al país una reforma estructural del sistema político; si bien en las últimas tres décadas se han hecho varias, todas han sido  coyunturales y han estado enfocadas, sobre todo,en el fortalecimiento de quienes las proponen y las tramitan.

Entre las propuestas positivas, que ojalá prosperen, está la de crear una autoridad electoral que resuelva en caliente las acciones por inhabilidades, incompatibilidades y doble mi-litancia, para evitar que se siga eligiendo a candidatos que uno o dos años después de la posesión tienen que dejar sus cargos.

El ordenamiento de los partidos también es positivo, en una democracia seria los políticos no se la pasan saltando de una colectividad a otra, como ocurre en Colombia.

Algo que no es conveniente, por los costos que implica, es la financiación de las campañas por parte del Estado, pues el país tiene muchas necesidades y esos recursos que se propone entregar a los partidos y a los candidatos pueden destinarse a atenderlas. Sobre los topes de los gastos de las campañas, más que poner límites, lo que se requieren son controles para evitar que entren dineros ilícitos.

Ojalá la discusión de la reforma sea seria, pensando en el fortalecimiento de la democracia y que las decisiones se tomen a conciencia, no a pupitrazo.