abril 19, 2017

La Pascua… de Cali

Ramiro Varela Marmolejo

Cali lleva varios periodos en los que no se ha recuperado de los problemas que se originaron en 1994 con la construcción de la planta térmica que generó  la quiebra de Emcali, empresa intervenida en el 2000 por inviabilidad financiera. En el 2002 apareció el MIO, con un estudio desde su comienzo deficitario, del que no saldremos en los próximos 10 años.

Y como si fuéramos masoquistas, sin  lo anterior resuelto, nos metimos en otro desequilibrio económico, las 21 Megaobras, donde falta la mitad de los recursos por invertir y la valorización ya se agotó.

El Municipio está sin poder cumplir sus compromisos contractuales con todos los caleños.

Y arrancamos posteriormente con el Jarillón, proyecto que en nuestro sentir aún no tiene cierre técnico ni cierre financiero, en la medida en que no están costeadas las obras necesarias ni todos los compromisos de reubicar los seis mil ocupantes de hecho, que hacen falta por desalojar y otorgarles su vivienda.

No somos fatalistas, observamos fácticamente la realidad. Se necesita saber con la exactitud propia de la ingeniería de detalle, cuánto cuestan estas obras, quién garantiza dineros, cuándo y cómo se van a terminar. Lo demás es seguir como Termoemcali – MIO y Megaobras, con una muerte anunciada desde antes de su gestación, con alcaldes y dirigentes de la época con otros intereses.

Es importante que los caleños y el gobierno municipal, con el alcalde Armitage a la cabeza, celebremos la   Pascua con la resurrección de nuestros proyectos y empresas de ciudad, en la medida en que digamos la verdad de su fracaso y nos unamos a salvarlas.

  • ciudadano de a pié

    Estoy de acuerdo con el columnista. A pesar de los descalabros financieros por decisiones mal tomadas o proyecciones mal hechas, se debe buscar consenso político por el bien de la ciudad y no pensando en intereses personales de cada gobernante o cabildante.