julio 05, 2018

La nueva casta de corruptos

François R. Cavard M.

Gracias a los vergonzosos niveles de impunidad, a la letrina de la corrupción en Colombia llegó una nueva especie de bacteria: La de insolentes corrompidos quienes además de autoproclamarse decentes, humanistas y poseedores de la única verdad, se creen intocables.

Empecemos de menos a despreciable: Un enfermo, reconocido y otrora admirado profesor se postula, de manera tramposa e irresponsable, al Senado de Colombia y sale electo.

Con sus votos parece “salvar” la existencia jurídica del alocado partidito que lo avaló, pero se descubre que contrató con el Estado cuando no debía haberlo hecho si quería aspirar al Senado.

Las pruebas están ahí y son incontrovertibles. Pero, el profe tiene simpatizantes entre los operadores de justicia que están analizando cómo salvar lo insalvable… Cero y va una.

Un ser gritón e histérico, también del partidito del catedrático, promueve una costosísima e innecesaria consulta contra la corrupción en un burdo intento por distraer la atención del hecho que si se cae, como debe, la elección del profesor, su partidito podría perder la personería jurídica, lo que resultaría en que él (el ser gritón e histérico) y otros podrían también quedar por fuera del Senado… Cero y van dos.

Por último, un no amnistiado ni indultado convicto desmovilizado, narcoterrorista, y criminal de lesa humanidad con antecedentes penales que lo inhabilitan de por vida para ocupar cargos público, ilegalmente se ganó el premio de consolación de las presidenciales para llegar al Senado.

En cumplimiento del numeral 6° del Artículo 40 de nuestra aún vigente Constitución Política, se ha enterado a las autoridades competentes de este ilícito, ¿será que esta nueva casta bacteriana y sus encubridores pagaron vacuna contra las leyes?