marzo 16, 2017

La mala hora

Fabio Cardozo

En medio del escándalo de Odebrecht que no deja títere con cabeza, se aprueba en el senado de la república el acto legislativo que le da vida a la justicia especial para la paz -JEP- con algunas restricciones en relación con lo contenido en los acuerdos. Con cargo al fiscal general y a sectores políticos cercanos al vicepresidente de la República, el Senado limitó la concurrencia de civiles a la JEP para que respondan por sus eventuales responsabilidades en el curso de la guerra colombiana.

Algunos de estos sectores han sido abiertos y solapados opositores al proceso de paz en ciernes, aduciendo razones distintas a su preocupación expresada ahora, por salvaguardar de la acción de la justicia a los azuzadores y responsables civiles de la guerra que desangró a Colombia, siendo tan responsables como quienes la asumieron con las armas en la mano.

No obstante lo anterior, la aprobación del Congreso de este acto legislativo, permite avanzar en un tema nodal en la implementación de los acuerdos en relación con la verdad, justicia y reparación, divisas indispensables para el proceso reconciliación nacional.

La tragedia de Odebrecht como telón de fondo en la implementación de los acuerdos impide que el país se movilice a favor de la integridad de los acuerdos y favorece al bestiario político navegar en la confusión, enredar la pita y hasta convocarnos a marchar contra la corrupción, así ellos mismos hayan sido notables agentes de vergonzosos episodios aún sin purgar. Esta convocatoria pasará a la historia como una muestra más del cinismo y la desvergüenza que ha caracterizado el ejercicio de la política nacional.