agosto 04, 2017

La legítima defensa

Francois R. Cavard

Hasta el 2 de octubre de 2016 el estado colombiano se esforzaba por ser, y parecer, democrático y de derecho. Infortunadamente el resultado electoral adverso a los subrepticios propósitos del presidente resultó en que aquellos con mandato para velar porque siguiéramos por esa compleja calzada de mantenernos y mejorarnos como Estado social de derecho decidieran cambiar el rumbo para que ni lo seamos ni lo parezcamos.

Esto es a todas luces una agresión injusta para los 31.5 millones de colombianos que no apoyamos ese tal acuerdo de paz, por lo que podríamos apelar a la legítima defensa por tener amenazadas nuestras vidas, bienes, libertades, derechos y oportunidades. A partir del 3 de octubre de 2016 el go-bierno de transición activó un plan B a efectos de poder implementar, de manera ilegítima y desesperada, una repudiada política de gobierno cimentada en el desconocimiento de las decisiones del constituyente primario.

Este plan B ha consistido también en procurar implementar, de manera fanática e irracional, un harto lo anticipado y rechazado régimen promotor de, entre otras cosas, la claudicación ante el derrotado narcoterrorismo, la absoluta impunidad por delitos atroces y crímenes de lesa humanidad, la demolición de nuestras instituciones, la corrupción privada, la ausencia de autoridad, la falta de justicia, el desgobierno y el clientelismo.

Como sucede en Venezuela, la repulsa que podremos ejercer los ciudadanos desarmados ante agresiones injustas, actuales e inminentes, de una autocracia que quiere, como todas, monopolizar las armas de fuego, jamás podrán ser proporcionales ni nos permitirán defendernos. Considero inminente invocar los Artículos 13 y 16 de nuestra Constitución Política a efectos de poder armarnos con algo más que piedras, cascos, escudos, hechizos, máscaras antigas y cocteles molotov.

  • Faltriquera

    El espejo lo tenemos en Venezuela. Nos toca defendernos !