julio 13, 2018

La historia de vida de algunos futbolistas que jugarán la final de Rusia 2018

El fútbol, como cualquier otro deporte, tiene detrás historias de vida; algunas comunes, otras normales, pero existen algunas de superación, de esas que de solo leerlas motivan a cualquiera, relatos que parecen sacados de la pantalla grande, sin lugar a dudas, hechos en los que de verdad la realidad superó por mucho a la ficción.

La final de la presente Copa del Mundo 2018, será disputada por Francia y Croacia, dos naciones con bastantes particularidades. Por un lado está Francia, un país en el que el 11% de su población es inmigrante, después pasamos a Croacia, un país que se independizó de Yugoslavia en 1991 mientras Las Guerras  acababan con la vida de miles.

La historia de Luka Modric

Modric nació hace 32 años en Zadar, una ciudad situada en la región costera de Dalmacia, de la extinta Yugoslavia. En 1991 cambió la vida de este chico para siempre, pues estalló la Guerra de Croacia y él tuvo que desplazarse.

A los cinco años, la vida le lanzaba a Modric el primer balón complicado, uno largo que no pudo parar. Un grupo de rebeldes serbios asesinaron frente a sus ojos a su abuelo. Sus padres no tuvieron más remedio que tomar a su hijo, agarrar lo que tenían a la mano y escapar por las montañas, huyendo de las explosiones y los disparos.


La familia Modric llegó a un improvisado campo de refugiados instalado en el Hotel Kolovare de la ciudad de Zadar. Aquí el pequeño Luka encontró una distracción a los llantos de las miles de personas que lo perdieron todo: una pelota.

Junto a otros niños refugiados comenzó a jugar y se enamoró por completo del fútbol. Sus primeras patadas a la pelota fueron en el campo de Zadar, cuando las bombas lo permitían claro está. Posterior a esto, a los 16 años firmó con el Dinamo Zagreb, lo demás es historia.

La historia de Ngolo Kanté 

Mientras la selección francesa quedaba campeona del mundial de 1998, comandada por Didier Deschamps y Zinedine Zidane, Ngolo Kanté recogía basura en las calles de París para tener algo que comer.

Desde los siete años Kanté acompañaba a su padre, un inmigrante de Malí que se desempeñaba como reciclador. Su padre murió cuando Ngolo tenía 11 años, desde ese momento, su vida cambió para siempre.


Kanté sufrió mucho desde joven por su estaura, sus 1,68 impedía que sus compañeros de juego lo tomaran en serio, es más, cuando se armaban los equipos él era el último en ser elegido. Pensó que su futuro no estaba en el deporte rey por lo que hizo un curso de contabilidad, se alejó por completo de la pelota.

El club Caen vio a Kanté como un gran baluarte y confiaron en el jugador. A pesar de su baja estatura, él demostró que no se necesita ser alto para ser uno de los mejores volantes del fútbol en la actualidad. Firmó con el Chelsea de Inglaterra, el resto es historia.

La historia de Kylian Mbappé

El pequeño gran jugador de Francia es hijo de inmigrantes. Su padre es camerunés y su madre argelina. Se encontraron por casualidad en el país ‘galo’, sin darse cuenta que de su unión saldría uno de los mejores jugadores de la nueva época.

El deporte siempre estuvo ligado a la vida de Kylian. Su padre llegó a ser el entrenador del equipo de Bondy y su madre jugó al balón mano de manera profesional, el destino ya le iba marcando la ruta.

El ‘Príncipe’ como es conocido en los suburbios, creció entre el gueto y los disturbios, las pandillas y los expendedores de drogas. Sus padres tuvieron un papel fundamental en su crianza, pues los consejos de ellos alejaron al pequeño Kylian de las calles.

 

 

Mbappé descrestó al mundo en el Mónaco, siendo compañero de Falcao García. Posterior a esto el PSG, se fijó en el jugador, llegó con el número 10 a la selección de Francia, el resto es historia.