abril 16, 2018

El combustible de la violencia

La gran amenaza

Cada vez son más las señales de la consolidación de los nuevos grupos armados al margen de la ley.

Hechos como el ataque que dejó ocho policías muertos en el Urabá antioqueño, y el secuestro y posterior asesinato de tres miembros del equipo periodístico del diario El Comercio, en la frontera con Ecuador, aunque parezcan aislados, están, en el fondo, muy relacionados.

Aunque hayan ocurrido a más de mil kilómetros de distancia y uno haya sido perpetrado por el Clan del Golfo y el otro por disidencias de las Farc, ambos crímenes tienen un factor en común: el narcotráfico. Ambas agrupaciones al margen de la ley controlan este negocio ilícito en las zonas en las que hacen presencia y al parecer están dispuestas a recurrir a los más bárbaros métodos para mantener sus dominios.

El Estado acabó con el cartel de Medellín, con el cartel de Cali, con el cartel del norte del Valle, desmovilizó a los paramilitares, que eran grandes narcotraficantes; desmovilizó a las Farc, que eran el más grande cartel de drogas del país, pero el narcotráfico, que es el combustible de la violencia, sigue allí, pues siempre surgen nuevos actores, cada vez más dispersos y violentos, que se disputan el control del negocio.

Sin embargo, el país, especialmente el Gobierno Nacional y todas las autoridades, parece que estuvieran en una fase de negación, en la que no quiere reconocer el problema o admitir su gravedad, lo cual es muy peligroso, porque no se actúa.

Desde la fase final de la negociación del acuerdo de paz con las Farc y ahora durante los diálogos con el ELN, las Fuerzas Militares y la misma Policía, especializadas durante años en la luha contra organizaciones dedicadas al narcotráfico y grupos armados al margen de la ley, pasaron a un segundo plano, cuando se supone deberían estar a la ofensiva, tratando de evitar la consolidación de las disidencias y demás bandas criminales que pretenden continuar el legado de la guerrilla. O se actúa ya, o en poco tiempo el país estará igual o peor que antes.