abril 18, 2017

La desgracia del Cauca

En este departamento siguen los hechos de violencia, pese a la firma del acuerdo de paz.

En Semana Santa un soldado perdió la vida y otros dos resultaron heridos en una emboscada atribuida al ELN. Los hechos ocurrieron en los límites de Caloto y Toribío, municipios a los que la “paz estable y duradera” prometida por el presi-dente Juan Manuel Santos no ha llegado.

Aunque hace ya casi siete meses se firmó el acuerdo entre el Gobierno Nacional y las Farc, el panorama de zozobra no cambió en el norte del departamento del Cauca. Siguen los combates, las extorsiones y los secuestros.

La mayoría de estas acciones son atribuidas  a un grupo armado ilegal “no identificado” o al ELN, que hasta hace poco no tenía presencia en la zona. En ambos casos se evidencia la falta de control de las autoridades, pues sean unos u otros los perturbadores de la tranquilidad de los caucanos, queda claro que no se tomaron las medidas necesarias para evitar que los territorios que eran controlados por las Farc cayeran en manos de otros actores ilegales.

Sin embargo, surge una gran pregunta: ¿Hay nuevos actores armados ilegales en el Cauca o son las mismas Farc las que están detrás de los hechos de violencia en este departamento? El fortalecimiento sorpresivo del ELN en la zona y la aparición de supuestos grupos armados que las autoridades son incapaces de identificar despiertan muchas suspicacias.

Sea quien sea que esté detrás de los hechos de violencia en el Cauca, está claro que son los cultivos ilícitos, que proli-feran en las zonas rurales de este departamento, el imán de los generadores de violencia, y el Gobierno, que hace muy poco para contrarrestar a los grupos armados ilegales, ha sido incapaz de frenar el crecimiento de las plantaciones ilegales.

  • Fernando Jiménez

    Personas, como éste editor escondido tras una página sin nombre, originan que nuestro querido país nunca llegue a acercarse o por lo menos imaginarse una
    paz, porque son felices desinformando a la gente para confundirla y mantenerla siempre negativa e incrédula frente a una esperanzadora nueva vida solamente llevados por sus perversos egoístas intereses a favor de los señores de la guerra. Y en río revuelto cualesquier criminal hace su agosto.

  • John Alexander Zapata Gaitán

    En esta y otras columnas (creo, de la misma persona) se expresan los sentimientos de odio y de envidia encarnada en aquellos que con la guerra no lograron nada bueno para el país. Ahora si, calculan, estiman, proyectan los costos de la paz, pero los propios de la guerra esos los extraña el escritor (NN) de la columna.
    No siembren más cizaña y odio, están enfermos del alma¡¡