diciembre 20, 2017

La cultura de la muerte

¿Qué se debe hacer para que en Colombia se deje de ver el homicidio como una forma de “solucionar” problemas?

Ante la lluvia de críticas que recibió por relacionar los homicidios de líderes sociales con líos de faldas, el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, entregó unas cifras que muestran el complejo panorama del país en la lucha contra las muertes violentas. Según dijo el funcionario, de 133 asesinatos analizados, el 11% tuvo como móvil retaliaciones del crimen organizado, mientras que el 23% se debió a motivos pasionales y el 53% a problemas personales.

Unos puntos más o unos puntos menos, estos porcentajes se aplican en general al homicidio en el panorama nacional, es decir que casi el 80% de las muertes violentas que se registran en Colombia son el resultado de problemas personales.

El asunto es alarmante, pues indica que el grueso del pro-blema no se solucionará negociando con los grupos armados al margen de la ley, pues se trata de una especie de maldición cultural en la que las disputas personales, ya sea por motivos pasionales, por líos de convivencia o por deudas, se “arreglan” por las malas.

La cultura de la ilegalidad ha ido de menos a más en Colombia y ha permeado todos los niveles, y esto mezclado con la incapacidad de las autoridades para hacer cumplir la ley y garantizar los derechos de todos los ciudadanos, ha terminado por validar la mal llamada “justicia por mano propia”.

Si la impunidad en Colombia no fuera del 90%, seguramente serían más los ciudadanos que acudirían a las autoridades para dirimir sus conflictos, y menos los que tomarían el errado e injustificable camino de la violencia.

¿Qué se puede hacer desde la educación para cambiar el chip? ¿Cómo construir un país en el que la vida se considere sagrada? Mientras no se logre esto, vencer el homicidio será imposible.