junio 08, 2018

¿Cuándo caímos tan bajo?

La campaña, las redes y las mentiras

Toda información, positiva o negativa, que se reciba de un candidato presidencial debe ser evaluada.

La proliferación de noticias falsas en la recta final de la campaña presidencial parece incontenible.

Además de que son muchas las mentiras que circulan a través de las redes sociales, la mayoría de ellas están tan bien hechas, gracias a los avances tecnológicos y a la creatividad de mentes perversas, que hasta a personas bien informadas les resulta difícil distinguir entre informaciones fidedignas y “fake news”.

¿Cuándo caímos tan bajo? Este fenómeno es una muestra de la degradación a la que ha llegado la política y también una señal de lo manipulable que es nuestro electorado, una mezcla muy peligrosa.

Como resulta imposible evitar que a través de Facebook, Twitter y WhatsApp circule este tipo de información, el filtro deben ponerlo los receptores, la clave, entonces, está en no informarse a través de las redes sociales, por veraz que parezca una noticia que llegue por estos medios y por cercana que sea la persona que la publique o envíe, lo aconsejable es no darle crédito y acudir a fuentes confiables para verificar su validez.

Si bien es fácil caer en la trampa, es muy sencillo también librarse de ella.

En ese sentido, una consulta rápida en el portal de un medio escrito o de un noticiero de radio y televisión reconocido, o incluso en los sitios web de los mismos candidatos puede salvar a un ciudadano de convertirse en caja de resonancia de los maquiavélicos manipuladores virtuales.

La gran pregunta es qué tanto tienen que ver las campañas en esto, pues es claro que detrás de tantas mentiras hay equipos creativos dedicados a producirlas, personas mintiendo intencional y estratégicamente.