junio 11, 2018

Solo hay dos opciones para que el país escoja

La abstención no es una opción

La votación del pasado 27 de mayo, en la primera vuelta, rompió la tendencia a la baja registrada en las elecciones presidenciales de Colombia, alcanzando una participación del 53.38%, casi trece puntos porcentuales por encima de la registrada cuatro años atrás.

Ganarle terreno a la abstención es clave para avanzar en el fortalecimiento de nuestra democracia, por eso preocupan los pronósticos que sugieren que la participación ciudadana del próximo domingo, 17 de junio, cuando se realizará la segunda vuelta de este proceso electoral, podría disminuir. Esa sería una muy mala señal.

A quienes la desilusión producida porque el candidato al cual respaldaron en la primera vuelta no pasó a la elección definitiva los ha llevado a contemplar la opción de abstenerse hay que invitarlos para que se tomen el trabajo de ver con cuál de los dos finalistas tienen más puntos en común, para que, contrario a marginarse de una decisión trascendental para el futuro del país, tomen partido y ayuden a que se tome la decisión más conveniente.

Abstenerse es una posición cómoda y, sobre todo, irresponsable.

El país llegó a un punto del camino en el que hay solo dos opciones para continuar y no se puede paralizar, uno de los dos candidatos será el próximo presidente, y qué mejor que entregarle al ganador un mandato claro fortalecido por una participación igual o superior a la que se tuvo en la primera vuelta.

Dejar las decisiones en manos de otros es un error, en esta semana que falta para las votaciones hay tiempo para escuchar a los candidatos, para revisar sus hojas de vida, para leer sus propuestas, llenarse de razones e involucrarse en la definición del rumbo que tomará el país en los próximos cuatro años.