marzo 09, 2018

Isaías Duarte Cancino

Leonardo Medina Patiño

A Monseñor Isaías lo asesinaron la noche de un sábado 16 de marzo de 2002 en la iglesia “El buen pastor”, ubicada en el denominado distrito de Aguablanca. A Monseñor Romero (hoy postulado a Santo) lo asesinaron igual, al interior de una iglesia, en San Salvador. Ambos son inmortales, perviven en la memoria de la feligresía.

Cuando asesinaron a Monseñor Isaías Duarte el alcalde de Cali era Jhon Maro Rodríguez, su secretario de gobierno era el hoy senador y ex – alcalde Jorge Iván Ospina, a quien le ha dolido profundamente la pérdida de ese especial jerarca eclesial.

Cali entera añora hoy a Isaías Duarte, miembro ejemplar de la iglesia católica. Un hombre que se hacía parte del pueblo en la eucaristía, se sentaba en las bancas que lo recibían con calidez y llegaba sin anunciarse, sin aspavientos, como otros arzobispos que piden vehículos blindados, y visitaba la parroquia más humilde para observar la labor de sus pastores. Eso lo extrañan aún sus propios sacerdotes, que con lágrimas en los ojos (los he visto), evocan su memoria.

Cali tiene gran ascendencia católica, y la fe que ebulle en su pueblo hace que la catedral se llene en Semana Santa visitando la tumba de Monseñor Isaías Duarte, quien descansa allí iluminando el corazón de su feligresía; la ruta turística de la Semana Mayor, pasa obligatoriamente por las iglesias de esta ciudad.

Es por eso que debe aplaudirse la gesta que ha emprendido Sandra Velásquez, gerente del hospital que está incrustado en pleno corazón de Aguablanca y que lleva el nombre de Monseñor “Isaías Duarte Cancino”, donde se atienden las personas más humildes con esmerados profesionales de la salud que parecieran seguir la orientación de Isaías (el profeta) y de su ´tocayo´ Monseñor Duarte Cancino: la verdad, el valor y la poesía, que se demuestra con ese amor por los demás.

Por ello la ceremonia que se realizará el próximo viernes 16 de marzo en las instalaciones del hospital “Isaías Duarte Cancino”, auspiciada por la señora gobernadora Dilian Francisca Toro y la gerente del hospital Sandra Velásquez, en coordinación con la arquidiócesis de Cali es digna de resaltar, por el valor que encierra en estos momento en que Cali necesita demostrar a sus fieles que la iglesia vive, en los seres más humildes.