diciembre 15, 2016

Habrá un mañana

occidenterincon

El fracaso nos lleva a derrumbarnos: Nos oscurece la vida y provoca que perdamos el camino.

Cuando el dolor nos muerde, olvidamos toda la dicha vivida y nos parece que ya nunca más podremos sonreír.

La traición de los que creíamos más fieles nos lleva a desilusionarnos de la amistad y a caer en la duda.

La calumnia nos hace sentirnos como niños indefensos que cierran los ojos ante la amenaza y se encogen hasta la estatura del polvo…

Cuando alguien nos insulta cobardemente y nos apedrea el huerto frutal, corremos el riesgo de olvidar que ese árbol apedreado volverá a florecer y  dar su fruto sin cansarse de dar…

A media noche, cuando nos cubre la pena y la derrota. Cuando atardece la desilusión. Cuando se nos muere la risa como el sol. Cuando se nos apagan una llama que hemos cuidado mucho para alumbrarnos en las tinieblas…  consuela y entusiasma recordar que: Siempre hay un mañana.