agosto 03, 2018

Guerra en el cine

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Este titular inmediatamente hace pensar al lector que se trata de una reseña de alguna película sobre episodios bélicos históricos.

Claro que se referirá a una de esas guerras o enfrentamiento de los carteles del narcotráfico marihuanero de los años setenta que poco conocimos porque no llenó páginas rojas, como sí ocurrió con Medellín y el Pacífico.

Pero no, hablará del más reciente filme, “Pájaros de verano” (2018), esta vez con la codirección de Cristina Gallego, del director colombiano conocido por sus películas de grandes ligas, Ciro Guerra.

En el 2004 debutó con su ópera prima “La sombra del caminante”. Cinco años después nos sorprendió con “Los viajes del viento” (2009), obra magistral que muestra el arraigo cultural del vallenato en la cultura caribe.

Luego vino el gran reto cinematográfico de incursionar en los problemas de las explotación de recursos naturales y las agresiones culturales desde los tiempos coloniales en los territorios de Vaupés y Amazonas, “El abrazo de la serpiente” (2015), que le mereció ser nominada a los Premios Oscar. Ahora con “Pájaros de verano” quiso mostrarnos una época que desconocemos o, tal vez, olvidamos, cuando el cultivo de la marihuana también afectó regiones de La Guajira y que puso en riesgo el arraigo cultural de los wayuu. A quienes todavía no conocemos La Guajira, nos motiva a que sea nuestro próximo destino turístico.

Los planos totales, el sonido perfecto, la fotografía impecable y la narración ágil de las imágenes nos cautivan de tal manera que los 125 minutos de proyección se pasan sin dejarnos pestañear, inclusive, olvidándonos de quien invitamos a compartir la película.