Marzo 14, 2017

Formar, ¡la prioridad!

Hebert Celín Navas

Al analizar detenidamente el estado del arte de la convivencia en Colombia y nuestro futuro como Nación, vemos que la situación es cada vez más compleja y caótica, pareciera que nuestro camino al despeñadero como país no tiene atajadero posible, ¿cuándo nos perdimos como sociedad? ¿Estamos al borde de ser una Nación fallida?

¿Hasta dónde el narcotráfico penetró nuestras instituciones y nuestros valores más íntimos como seres humanos y nos llevó a ser lo que hoy somos?

El desamor por la vida, la corrupción, la violencia colectiva, la perdida de los principios y la exacerbación de los antivalores, etc., son hechos que no se van a acabar con leyes y reformas a la constitución, el remedio es más profundo y quizá menos costoso, si como Estado decidiéramos avanzar sin ambages, ni temores, sino con decisión absoluta, en la recuperación de los principios y valores universales que    cohesionan una sociedad y la hacen fuerte ante los embates de los problemas que siempre estarán presentes.

Es necesario que la familia asuma su rol protagónico único indelegable en la formación de los hijos, que los maestros renueven sus ideales y entiendan que tienen un papel fundamental en la construcción de la sociedad, pero que hay cambiar el chip y asumir el compromiso con la historia,  medios de comunicación,  iglesias,  políticos, y en general toda la sociedad  estamos tocados y debemos hacer un acto de contrición, un mea culpa,  decidirnos a cambiar,  trabajar duro, para devolverle a este hermoso país una sociedad que  merezca esta tierra prodigiosa que nos tocó para vivir, aún es posible  formar una generación que entienda el valor de la cosas, sin preocuparse por el precio.