julio 30, 2018

Un cese bilateral tiene que ir más allá de la confrontación armada

¿Es momento para un cese?

La coyuntura del país, con tantos actores armados nuevos, es compleja para un cese al fuego con uno solo.

A toda marcha el saliente Gobierno Nacional trata de llegar a un acuerdo de cese bilateral con el ELN, y si bien un alto al fuego con esta guerrilla le convendría al país, firmarlo por firmarlo, sin cuidar ciertos detalles, podría resultar más dañino que benéfico.

Un cese al fuego mal concebido podría volverse en contra del país, pues si la guerrilla no renuncia a otras prácticas ilícitas, como la minería ilegal, el repliegue de las Fuerzas Militares le permitiría al grupo armado ilegal mover sus negocios con la tranquilidad de no tener el acoso militar.

El ejemplo está en el proceso de negociación con las Farc, que fue aprovechado no solo por esta guerrilla, sino también por las bandas criminales y demás organizaciones dedicadas al narcotráfico, para crecer los cultivos de coca y aumentar la producción de cocaina, pues las Fuerzas Militares estaban replegadas.

En ese sentido, un acuerdo de cese bilateral con el ELN tiene que ir más allá de la confrontación armada.

De no ser así, será aprovechado para el fortalecimiento financiero de la guerrilla que se traducirá en más armas, más hombres y mayor capacidad de daño.

Un cese bilateral con el ELN no puede representar bajo ninguna circunstancia el acuartelamiento del Ejército, pues favorecería a las bandas criminales, a las disidencias de las Farc y a las nuevas agrupaciones delincuenciales que están sembrando dolor y muerte en diferentes puntos del territorio nacional en los que se disputan el control de la minería ilegal y el narcotráfico.

En el proceso con el ELN hay que cuidarse de repetir los errores que se cometieron en la negociación con las Farc.