Abril 18, 2017

Información útil para los emprendedores

Entre la Razón Social y la Marca

Por Catalina Guzmán Arango

Docente Facultad de derecho, Coordinadora de la Unidad de Propiedad intelectual de la Universidad Santiago de Cali.

En días pasados los empresarios de la región se encontraban en el proceso de tramitar la renovación del registro mercantil ante la cámara de Comercio de Cali, entidad que se encarga de agremiar a todos los comerciantes, y es importante mencionar aquí una primera aclaración y es que nuestro ordenamiento jurídico en materia comercial no habla ni se refiere a empresario, sino que por el contrario la denominación dada es la de comerciante al referirse a las personas que realizan actos de comercio “Son comerciantes las personas que profesionalmente se ocupan en alguna de las actividades que la ley considera mercantiles…” (Art. 10 código de comercio).

La realización del ejercicio de comercio, se enmarca bajo la presunción de tres postulados, los cuales refieren que si usted se halla inscrito en el registro mercantil, tiene un establecimiento de comercio abierto o se anuncia al público como comerciante por cualquier medio puede decirse que usted es comerciante.

Como se menciono anteriormente, uno de los requisitos para poder considerarse como comerciante, es la tenencia o creación de un establecimiento de comercio, el cual deberá tener una Razón Social, la cual se define como el nombre comercial que adopta una compañía para individualizarse y diferenciarse de las demás, y que constituye el medio por el cual es conocida por el público.

La creación y conformación de esta razón social dependerá en gran medida del tipo de estructura social con que quiera funcionar dicho establecimiento, es así como la legislación comercial en su artículo 303, nos indica que “La razón social se formará con el nombre completo o el solo apellido de alguno o algunos de los socios seguido de las expresiones “y compañía”, “hermanos”, “e hijos”, u otras análogas…” en todo caso esa conformación dependerá del tipo de sociedad por ejemplo, de responsabilidad limitada, anomia o simplificada por acciones más comúnmente conocida como SAS. La razón social corresponderá entonces, a un atributo de la personalidad necesario para la conformación de una sociedad y permitirá la identificación de las personas jurídicas como sujetos de relaciones jurídicas y, por tanto, susceptible de derechos y obligaciones.

Sin embargo, mucho de estos comerciantes olvidan o desconocen que esta denominación, solo permite la identificación e individualización legal de este, frente a otros comerciantes, lo cual puede resultar limitante a la hora de pensar en darse a conocer ante los consumidores, así como, limita la posibilidad de expansión comercial hacia nuevos mercados.

Es por esta razón que se hace necesario para los comerciantes no solo contar a nivel legal con una razón social propia, sino también, pensar en la generación de marcas comerciales que permitan el reconocimiento en el ámbito del mercado de los productos o servicios ofertados.

Cuando hablamos de marca, hacemos referencia a un signo distintivo que sirve para identificar productos o servicios en el mercado. Es el signo que otorgará a una persona y/o empresa la capacidad de diferenciar sus productos o servicios de otros idénticos o similares existentes. Esta definición dada por la Superintendencia de Industria y Comercio, permite visualizar a la marca como un instrumento distinto de la razón social, pues en su concepto maneja elementos que van enfocados mucho más hacia la distinción en el mercado y el posicionamiento en la mente de los consumidores.

En Colombia el registro marcario tiene una duración inicial de 10 años, la cual puede prorrogarse indefinidamente por períodos iguales de tiempo, y su trámite se realiza ante la Superintendencia de Industria y Comercio, quien desde hace unos años permite que dicho tramite sea realizado mediante su página web, lo que abarata costos y permite un proceso mucho más expedito en la obtención de dicho registro.

No es extraño entonces encontrarse que los comerciantes consideran de manera errada que el inscribirse ante la Cámara de Comercio y generar un registro mercantil el cual cuenta con la denominada Razón Social es sinónimo de contar con una marca registrada y por ende se deja de lado la realización de dicho registro.

Piense por un momento ¿Qué pasaría si usted tiene su registro mercantil y usa su razón social como “marca” con la cual se da a conocer, factura y paga impuestos, pero nunca la registró como marca comercial ante la Superintendencia? En este hipotético caso planteado, cualquier otra persona o empresa, podría realizar una búsqueda de antecedentes marcarios y al encontrar que dicha denominación, no cuenta con ningún tipo de protección o registro, realizarlo a nombre propio y por ende impedir que usted utilice dicha denominación comercialmente, esto es toda comunicación externa -para el público- acarreándole problemas de índole legal como posibles demandas por uso indebido de marca. Lo que usted si puede seguir haciendo, es continuar utilizando esa denominación, como razón social (es decir para propósitos fiscales de facturación e impuestos), ya que como se menciono anteriormente el registro mercantil y el registro marcario son distintos.

Cuando usted registra una marca, dicho registro le concede una serie de derechos como poder usar de manera exclusiva el nombre y/o logotipo, así como, poder impedir que otros usen su marca sin el debido consentimiento o incluso puede pensar en la generación de negocios derivados como las franquicias, licencias o venta de dicha marca.