enero 13, 2018

Empezó el censo

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Los censos vienen desde los tiempos bíblicos, pues Cristo nació en Belén precisamente tras la peregrinación de José y María cuando van a cumplir con el empadronamiento a la ciudad vecina.

Se puede hacer una analogía entre el censo de población que hace el Gobierno y el llamado a lista de un maestro que cuenta a sus alumnos antes de comenzar la clase.

Los gobiernos adelantan censos para planear las políticas estatales basadas en las realidades poblacionales. En nuestra historia los primeros censos se hicieron desde la época colonial (1778) y ya en el siglo XX, hubo necesidad de organizar un departamento administrativo nacional responsable de recolectar y custodiar las estadísticas, Dane (1953).

No voy a hacer coro de una vaga advertencia sobre un posible robo de votos en las próximas elecciones al conocerse los datos de quienes respondan el censo a través de Internet. Sí anticipo que prefiero los censos que se ejecutan presencialmente en un sólo día, que garanticen la objetividad de las respuestas y el conteo de las personas.

Participé como empadronador en el censo de 1973, en equipo, identificado con una escarapela y los materiales de trabajo. Cumplí así con el servicio social del bachillerato. Recuerdo que el Dane nos capacitó dos semanas y el domingo ejecutamos la misión.

Ese día los colombianos permanecieron en sus casas, las fuerzas del orden estaban autorizadas para retener a quien desobedeciera. Los servicios de salud, hospitalarios y funerarios se movilizaban identificados con brazaletes. 45 años después, se me ocurre pensar: ¿más que meramente contar a los colombianos, el gobierno realmente los tendrá en cuenta?