febrero 27, 2018

¿Por qué el Estado no promueve nuevas opciones?

El reto aéreo

Si el transporte aéreo en verdad es un servicio público escencial, debe estar enfocado en los usuarios.

Aunque han transcurrido casi cuatro meses desde que se levantó la huelga de pilotos de Avianca, los pasajeros siguen enfrentando muchos de los problemas que, aunque ya existían, se agudizaron con la protesta de los aviadores, como los retrasos de los vuelos, y, además, otros que surgieron a partir de ese paro, como el alza en los precios de los tiquetes y la suspensión de rutas.

En el caso de Cali, por ejemplo, se suspendieron vuelos directos a varias ciudades, lo que ha alargado considerablemente los tiempos de viaje, pues los usuarios se ven obligados a tomar vuelos con conexión a través de Bogotá.

Con la congestión y las frecuentes dificultades que generan las condiciones del clima, la escala en la capital de la República puede convertirse en ocasiones en una espera de medio día o más, algo grave para cualquier pasajero, especialmente para quienes viajan por asuntos de trabajo o de negocios. Esto llevó a que los gremios del Valle del Cauca le reclamaran a la aerolínea, que se comprometió a reestablecer los vuelos directos desde Cali a partir de abril.

Si el transporte aéreo es considerado por las autoridades colombianas un servicio público esencial, ¿por qué no hay mayores controles para que las aerolíneas funcionen mejor y hagan del usuario el eje del proceso? ¿Por qué el Estado no promueve nuevas opciones que diversifiquen la oferta de compañías aéreas de pasajeros?

Con más aerolíneas en el mercado, la competencia las obligaría a prestar un mejor servicio y a ajustar precios, pues los usuarios podrían escoger, algo que hoy no pueden hacer en la mayoría de las rutas, y, además, se podrían programar más vuelos directos entre capitales, sin pasar por Bogotá, algo que no tiene lógica en un país del tamaño de Colombia.