Abril 08, 2017

Una mirada desde el Derecho al juicio contra el Mesías

El proceso contra Jesús

POR LUIS ÁNGEL MUÑOZ ZÚÑIGA
ESPECIAL DIARIO OCCIDENTE

La liturgia  de Semana Santa, las celebraciones de la última cena, del juicio, la crucifixión, la muerte y la resurrección de Jesús no son  óbice para que conjuntamente hagamos un análisis  jurídico del juicio que le sentenció a ejecución. La historia de las infamias jurídicas aplicadas a líderes sociales precisamente se inició con el juicio inicuo al que las autoridades judías sometieron a Jesús para condenarlo.  

Jesús era consciente de la misión espiritual y liberadora del pecado  que le había  con-fiado el Padre y que le valdría  persecución y derramamiento de sangre en la tierra. Misión que contextualizó en las realidades sociales y confrontó con los principios de justicia. Alguna vez lo expresó en el Sermón de la Montaña: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados (…) Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos”.     
 
Violación del  debido  proceso
El juicio contra Jesús fue improvisado, sin cargo imputable, con pruebas falsas, violando el debido proceso, anticipando la ejecución de la sentencia con la aplicación de la  pena de muerte y  negando cualquier  oportunidad  para  su apelación. Aunque las Sagradas Escrituras no fueron redactadas por juristas, estos aspectos judiciales se pueden deducir  tras lecturas juiciosas en las páginas de los cuatro evangelios del Nuevo Testamento.

El juicio se inicia sin ninguna sindicación fundamentada  por algún delito tipificado  previamente en una norma penal,  el interrogatorio preliminar no se adelantó en hora judicial y en un lugar con jurisdicción de competencia. Un juicio de esa magnitud conforme a las leyes procesales judías exigía que debía impulsarlo un acusador público, que se consignara en un expediente sumario,  que este precedieran las etapas procesales, que las audiencias se llevaran a plena luz del día y que el delito fuera plenamente probado mínimo por dos testigos de la acción.

Cuando los soldados lo arrestaron, Jesús les  preguntó: ¿por qué han venido ustedes con espadas y palos a arrestarme, como si yo fuera un bandido?  Lo llevaron primero a la casa de Anás, porque era suegro de Caifás, sumo sacerdote en aquel año.
 
Falsedad probatoria
El  evangelista Mateo nos advierte sobre la falsedad de las pruebas.  “El Sumo Sacerdote y el Sanedrín entero andaban buscando  un falso  testimonio contra Jesús con ánimo de darle muerte, pero no lo encontraron pese a los va-rios testigos que habían comprado. Al fin se presentaron dos, que dijeron: “Este dijo que podía destruir el templo y en tres días levantarlo. También nos incitaba a no pagar impuestos”. Se le condenó a la pena de muerte, aunque  Jesús como procesado en ningún momento se declaró responsable de cometer algún delito.  Cuando Caifás le interroga, valiéndose de preguntas tramposas  para poder  inducirle respuestas comprometedoras, Jesús le requiere a que concretice: “Pregunta a los que me han oído lo que les he hablado, ellos saben lo que les he dicho”.
 
El Sanedrín: tribunal amañado
La conformación del quórum de los sumos sacerdotes que lo condenaron, fue improcedente porque asistió menos de la mayoría,  derivada  del total  de los 70 miembros, según la exigencia  de las leyes judías de entonces. La injusticia rebosó cuando los  interrogatorios  fueron de noche,  no en horas judiciales. Al ser presentado la primera vez ante el procurador  Pilatos, este expresó: “Ningún delito encuentro yo en él”.   Cuando por segunda vez se lo llevaron  y Pilatos quiso salvarle recordándoles que por la Pascua se le concedería libertad a uno de los dos reos, pero que  la decisión la tomaría el pueblo, los curiosos que llegaron alineados  por temor a las represalias del Sanedrín,   abogaron  por la liberación de Barrabás.  

El juicio contra Jesús se inició sin garantías procesales, continuó convirtiéndose en un  proceso de burla y terminó en un espectáculo circense en manos de los soldados que lo azotaron y simularon ponerle una corona real con una de espinas  y un manto real.

  • juanca2000

    NO ESTA MUY LEJOS DE LOS JUICIOS QUE A VECES SE LLEVAN A CABO EN COLOMBIA, TESTIGOS COMPRADOS, JUICIOS SIN EL DEBIDO PROCESO FALSOS TESTIMONIO, LOS JUECES SE ACOMODAN Y VENDEN AL MEJOR POSTOR, NADA CON LA REALIDAD COLOMBIANA, ESO SE VE A DIARIO EL SANEDRIN COLOMBIANO.

  • Andres

    Los orígenes del catolicismo