Octubre 17, 2013
Umberto-Valverde

El populismo y el poder

La imagen de doña Amparo de Carvajal rodeada de bailarines de las comunas para anunciar que la Bienal de danza empezará con estos sectores es la mejor manera de hacer populismo, de tapar lo que inicialmente plantearon como el “detonante” cultural que necesitaba Cali, traer grupos importantes de países extranjeros, así lo planteó Mariana Garcés en reportajes publicados en diferentes diarios. Sin embargo, la polémica ha obligado a ciertos cambios.

Es lamentable que, por ejemplo, Asobasalsa haya caído en la trampa de unos premios que no tienen sentido, sin criterio ni sustentación, solamente para esconder los fondos entregados a Delirio por parte del Ministerio de Cultura. De igual manera, decidieron a la carrera quitarle la organización del Festival de Cine a Proartes y trasladarlo a Corfecali, faltando un mes, donde hay cosas extrañas, un tutor como Luis Ospina que recibe más de cuarenta millones sin participar activamente en la organización.

Con la organización de ese concurso, lamentablemente Asobasalsa no tuvo la claridad necesaria como en otros tiempos, con el radicalismo de su líder, Mulato, de verdad no quiero entrar en calificaciones hasta que no tenga una respuesta directa de ellos mismos, pero me sorprende porque los hace perder su independencia, con una convicción férrea, no sé si el cerco del poder los tiene acobardados. Es tanto el poder de Andrea Buenaventura como dueña del salsódromo, de un gran negocio particular de salsa, de todos los eventos que organiza de salsa la Alcaldía, que ha terminado por ser la santa patrona de la salsa, quien no aceptó ningún premio porque su humildad es enorme, pero en cambio determina quién es aceptado en esta ciudad o no.

  • Lina

    Valverde, cría cuervos y te sacarán los ojos. Todo eso alrededor de la salsa huele mal, TODOS ESTÁN DETRÁS DEL NEGOCIO. 1.000 MILLONES PARA UN festival mundial de la salsa, que no es más que un torneo intercomunas de Cali, en el que no es oye salsa, sino que se ve una gimnástica bailable, bastante perrata, a la que se le quiere dar el nombre de danza. ¡Por favor, dejen la farsa!