octubre 28, 2017

El imperio de la coca

La actitud del Gobierno frente a este problema pasa de pasiva a permisiva.

No puede ser gratuito que al mismo tiempo que los cultivos ilícitos se desbordaron en Colombia, los cultivadores de coca hayan resultado organizados en diferentes puntos del país y hoy tengan en entredicho la sustitución de las plantaciones ilegales.

Como tampoco puede ser gratuito que ambas cosas se hayan dado de manera paralela a las negociaciones de paz con las Farc, tiempo durante el cual, incluso antes de la tregua bilateral, el Gobierno Nacional replegó a la Fuerza Pública de los territorios con alta presencia de la guerrilla, que son los mismos en los que pululan la coca, la marihuana y la amapola.

Por eso es tan preocupante que ahora los cultivadores de coca aparezcan organizados y se sientan en capacidad de retar al Gobierno, porque todo parece un proceso concatenado que, si no se maneja de forma adecuada, puede conducir a Colombia a convertirse en un narco estado.

¿Quién organizó a los cultivadores de coca? ¿Por qué el jueves aparecieron hombres armados y encapuchados y bloquearon la carretera Panamericana cerca a donde se adelantan las protestas de los cocaleros?

Colombia podría estar ad portas de una de sus fases más complicadas en la lucha contra el narcotráfico, con más cultivos ilícitos, con disidencias de las Farc y nuevos grupos armados ilegales en esas zonas, y con un acuerdo de paz que limita la capacidad del Estado para erradicar estas plantaciones.

El país ya perdió el esfuerzo que se hizo durante gobiernos anteriores para liberarse del inri del narcotráfico, las advertencias de Estados Unidos son cada vez más frecuentes y lo peor es que el gobierno del presidente Juan Manuel Santos se muestra demasiado pasivo ante la amenaza que podría convertirnos en el imperio de la coca.