enero 11, 2018

El humor en los tiempos del cólera

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Los dos canales nacionales empeza ron año nuevo  disputando  rating televidente que  demuestre cual hace reír más a los colombianos.

Los programadores saben que el humor también vende millonariamente. Uno de los competidores arrancó ventajoso al parodiar  el título de la  novela fantástica  “La vuelta al mundo en ochenta días”, de Julio Verne.

El otro hubiera quedado a la par si parodiando hubiese echado mano de “El amor en los tiempos del cólera”, la novela amorosa  de Gabriel García Márquez,  así como hoy  titula  esta columna. Lo importante es que Colombia reirá antes de las cóleras que  provocarán el nuevo salario, la tributación, los peajes y tener que elegir a  inelegibles.

Pero no defraudemos a los encuestadores internacionales que nos ubican entre los países más alegres del mundo.

Emulemos a  Garrik, actor de Inglaterra, porque en Colombia “aprendimos a reír con llanto y también a llorar con carcajadas”.  

Paradójicamente el humor es un problema muy serio que motivó a Sigmund Freud a escribir una de sus mejores teorías: “El chiste y su relación con lo inconsciente”. Pero también hallamos humor en la poesía: Quevedo. En el periodismo: Daniel Samper Pizano. En el folclor: las coplas. En la caricatura: Mheo.  El chiste también es político, tanto que Jaime Garzón pagó con su vida por hacernos reír concientizándonos.

Las programadoras fallan al poner sólo adultos como jurados porque descalifican a los chistosos fundamentados con inteligencia y a los participantes que actúan con humor dirigido al público infantil que tiene derecho a reír por sus piruetas.

Posdata: Sólo queda emular a Garrik.