noviembre 09, 2017

El Gobierno y las protestas

La forma en la que el Gobierno maneja protestas como las del Cauca, termina incentivándolas.

Si el Gobierno Nacional le sigue dando un mal manejo a los bloqueos de la vía Panamericana, este problema no tendrá fin y, como ha ocurrido hasta ahora, se repetirá de manera cíclica, con grandes perjuicios para el suroccidente colombiano.

La forma en la que hasta ahora se ha abordado este tema se ha convertido, sin que sea esa la intención, en el estímulo de más bloqueos, pues de alguna manera las autoridades han validado las vías de hecho.

En ese sentido, es necesario que el Gobierno Nacional establezca ciertos protocolos para atender las reclamaciones sociales: primero que todo, se debe atender a la comunidad de manera oportuna, pues muchos de los reclamos que terminan en bloqueos de vías y hechos similares no son atendidos a tiempo. Segundo, ante cualquier intento de cierre de una carretera, de saqueos o de tomas, las autoridades deben intervenir para impedirlo, bajo ninguna circunstancia se puede admitir este tipo de hechos.

Y, tercero, en las negociaciones, el Gobierno Nacional debe medirse en sus compromisos, pues en el afán de lograr acuerdos asume obligaciones que no está en capacidad de cumplir, lo que a futuro genera nuevas insatisfacciones y reclamos que hacen que el ciclo de protestas se repita.

Ojalá ahora que se adelantan conversaciones con las comunidades indígenas del Cauca, los representantes del Gobierno Nacional busquen no solo conjurar la actual protesta si no también sentar las bases de entendimiento que impidan futuros bloqueos.

En Popayán empiezan a darse manifestaciones de cansancio ante los perjuicios que los bloqueos le ocasionan a la ciudad, como una carta que circuló invitando a quemar la sede de las autoridades indígenas. En manos del Gobierno está evitar que el problema se repita y, lo que es peor, que derive en otro más grave.