julio 27, 2018

Hasta el momento han sido liberados 17.9 kilómetros

El freno del jarillón

Las exigencias de algunos de los ocupantes del jarillón son la causa del retraso del proyecto.

Las protestas adelantadas esta semana frente al CAM por familias que habitan en el jarillón del río Cauca muestran la complejidad del proceso de liberación del dique. Estas personas buscan que se les reconozca como consejo comunitario, algo que ya fue descartado por un juzgado y que en caso de ser reconocido habría dificultado aún más el proyecto.

Este espisodio recuerda lo ocurrido con la construcción de la doble calzada a Buenaventura, pues tan pronto inició el proyecto, sobre el trazado de la vía aparecieron asentamientos que no existían y que rápidamente se constituyeron en consejos comunitarios, una de las causas de que la obra aún no se haya concluido, pues obligó al Gobierno Nacional a concertar con estas comunidades bajo condiciones especiales.

Hasta el momento han sido liberados 17.9 kilómetros del jarillón, la meta es despejar 26 kilómetros para reforzar la estructura y evitar que su posible colpaso cause una inundación de proporciones catastróficas en Cali.

El jarillón debería estar completamente despejado este año, pero las dificultades en el proceso de concertación para la reubicación de las comunidades invasoras han retrasado las obras.

Hay que tener presente que, salvo las que llegaron al jarillón después de iniciado el proceso, todas las familias asentadas sobre la estructura recibirán una vivienda digna para su traslado, algunas ya habitan sus nuevos apartamentos y otras, a la espera de la entrega, reciben subsidios de arriendo.

En el punto en el que se encuentra el proceso del jarillón es necesario respaldar a las autoridades, pues quienes reclaman la permanencia en el dique o exigen la entrega de viviendas de características distintas a las que se les ofrecen no pueden estar por encima del interés general de una ciudad que podría colapsar si esta estructura no es despejada por completo y reforzada.