Julio 12, 2017

El ejemplo de Brasil

Ojalá algún día en Colombia la inmunidad de los presidentes deje de entenderse como impunidad.

Lo ocurrido en Brasil, donde un juez condenó en primera instancia a nueve años y medio de prisión al expresidente Luis Inácio Lula Da Silva, al hallarlo culpable de los delitos de corrupción pasiva y lavado de dinero, es un ejemplo para países como el nuestro, en el que quienes ocupan la primera magistratura del Estado son blindados contra todo tipo de responsabilidades.

Si bien en el papel los presidentes de Colombia pueden ser investigados y juzgados estando en el cargo y también fuera de éste, el hecho de que estas funciones le competan al Congreso de la República lo convierten en un imposible en la práctica.

A Lula Da Silva lo enjuiciaron por un caso de sobornos relacionados con el escándalo de coprrupción en Petrobras; según los informes de las autoridades, el exmandatario habría sido beneficiado con 1.1 millones de dólares por el favorecimiento a terceros en contratos y además se siguen otros seis procesos en su contra, entre ellos uno relacionado con Odebrecht.

En Colombia, pese a que se comprobó que el cartel de Cali financió la campaña presidencial de Ernesto Samper, nada le pasó, pudo gobernar mientras que su jefe de campaña y su tesorero terminaron presos. Siendo presidente, Álvaro Uribe se benefició de un cohecho que le permitió ser reelegido y que fue pagado por miembros de su gobierno con la entrega de notarías, pero tampoco respondió por ello. En la cárcel terminaron la beneficiaria del delito y dos exministros.

Y ahora, pese a que hay confesiones que indican que a la campaña del presidente Juan Manuel Santos ingresaron dineros de Odebrecht tampoco ha pasado nada, ni pasará, pues este sábado 15 de julio caduca la posibilidad sancionatoria sobre estos hechos. ¡Gran lección nos da Brasil!

  • Felipe

    Qué vergüenza de país donde la corrupcion nos tiene jodidos! Así es y será hasta que tengamos los huevos y enfrentemos a este flagelo.