marzo 01, 2018

Los principales opositores de una negociación son los cabecillas

El dilema con el ELN

Parece que los principales opositores de una negociación son los cabecillas del ELN, empecinados en el terrorismo.

El propio presidente Juan Manuel Santos planteó que tiene un dilema en relación con el ELN: continuar los diálogos en Quito o romper las conversaciones con esta guerrilla, todo debido a la incoherencia del grupo armado ilegal, que el pasado lunes anunció un cese al fuego unilateral con motivo de las elecciones legislativas y al día siguiente perpetró un ataque con explosivos en Norte de Santander que dejó cinco militares muertos y trece heridos.

El dilema que tiene Santos es comprensible, pues claramente las acciones de la agrupación subversiva tienen a la mayoría de la opinión pública en contra de una posible negociación.

Los cabecillas del ELN, en el afán de mostrar poder y capacidad de daño para presionar una negociación a su medida, están cometiendo un grave error, pues en las condiciones actuales es muy difícil adelantar una negociación sin el respaldo mayoritario de los colombianos, el claro ejemplo de ello es la crisis de legitimidad que tienen los acuerdos con las Farc, que se aprobaron y se empezaron a implementar pese a que fueron reprobados en las urnas.

Si a esto se suma que al gobierno de Juan Manuel Santos le quedan menos de seis meses y que la proximidad de las elecciones presidenciales enardecerá los ánimos en torno al tema, se puede concluir que volver a la mesa de diálogo ya y en esas condiciones sería una acción suicida.

Lo mejor que puede hacer el ELN, si en verdad sus cabecillas están interesados en una salida política, es trabajar por ganarse la confianza de los colombianos y del próximo gobierno, y eso únicamente se puede lograr con el desescalamiento de las acciones terroristas y la renuncia al secuestro. De lo contrario, cualquier negociación será tanto o más impopular que el proceso con las Farc.